domingo, 30 de noviembre de 2014

Alter- acción


me carcomes el cerebro
la médula
la espalda
el coxis
las rodillas
alteras todos mis sentidos
dices que te pasó lo mismo que a mi
que fuiste víctima de la misma trampa
no te quiero creer
tengo miedo
no quiero volver a lo mismo
a la tortura eterna
no quiero que te caigas
estoy cansada de llorar

Escapemos
vayamos a otro lugar
donde no guardemos muebles
donde no haya gatos
donde lo único que exista
sea una maldita terapia
brotada de una burbuja
de la misma ves ahí
la que explotó hoy en la tarde
esa que te lanzó a otro lugar
a uno donde suena música gitana
muy suave
casi de forma imperceptible
algo parecido
al embrujo en que estoy sumergida.

Café

Existen cuerpos que se llaman
otros que simplemente se atraen
algunos tienen imanes adentro
pero los que vi el otro día
se salían de todo
eran sencillamente inclasificables
el primero,
medieval
de escultura
muy de Miguel Angel
repleto de movimiento
de sensualidad
de pura dulzura
cargado de risa
una muy loca
especialmente al tacto podal.

El otro cuerpo
pequeño y fofo
pero eléctrico
con mística griega
tipo medusa
o sirena para Ulises.

Cuentan que el otro día estos dos cuerpos se encontraron durante una tarde de lluvia corriendo por las calles, así, sin ropa, con los pies descalzos deslizándose por sobre el lodo, solo con una taza de café para cada uno la misma que reposa esta  noche sobre mi escritorio y que debo consumir antes que llegue una de ella a arrebatármelo para rociarlo sobre su cuerpo.



Bordes quemados

Así ocurre siempre en los grandes lugares que llevan el mismo nombre de una artista famosa brotada de la tierra en que la comida pica en tu lengua, no puede haber otro lugar e el que pasen estas cosas que ahora me veo avocada a relatar para dejar testimonio.

Como es costumbre en tantos lugares gastronómicos, la casa siempre tiene un plato especial, en este caso parecía ser bastante sencillo, a saber, se trataba de pizza a la piedra con bordes quemados. la receta estaba dispuesta, tanto como el horno y el uniforme del ejecutor de la especialidad, comenzaron a realizarse llamados y pruebas para concretar quién se encargaría de desempeñar tan importante labor para el lugar, pero cada noche ocurría algo distinto fuera de lo esperado, comenzaron entonces a aparecer pizzas blandengues otras totalmente calcinadas, algunas faltas de gusto, y desfilaban por el lugar tantos especialista como pizzas salían.

De repente una de las ayudantes del lugar comenzó a hacer circular la noticia de la búsqueda constante del especialista divulgándola por redes sociales y antisociales, la respuesta la encontró en su amiga la violinista que habita en la casa de la puerta gato, quién le informó sobre la existencia de un ser con las cualidades requeridas. Lo particular del asunto fue que su nombre y apellido eran exactamente iguales.

Lo particular del asunto fue que no hubo forma do coincidir entre buscadora y buscada, todo ocurrió tan rápido como esos rayos que dejan a las personas estaqueadas en medio del patio, aquella noche la moza del lugar no pudo contener la emoción al ver la proeza tantas veces soñada venir de manos de aquel ser humano de ojos saltones, era la pizza con bordes quemados mas perfecta del universo.

A partir de aquella noche el bar se hizo famoso por tener el mejor gourmet saliendo del interior de su cocina, preparado por las mejores manos, esas que esta noche escriben desde el otro extremo de la ciudad se aferran a lo que pueden para no alterarse.

martes, 18 de noviembre de 2014

Chao

me derrito
cada vez estoy mas blanda que una gelatina sin heladera
no hay hielo, tampoco hay conservadora y no soy de Paraguay
ya no me entra la ropa, no tengo en que ponerla
el lava ropas no anda, no tengo balde ni lavadero
hay platos regados desde el living hasta mi cuarto
en la cocina no queda lugar

mi escritorio está vacío, las telarañas se han borrado
sólo se escucha el zumbido del mosquito que me picó la otra noche en la boca
en un rincón del cuarto están atiborrados los recuerdos
y también todos los zapatos con que he pisado estas tierras
pronto partiré hacia otro rumbo
como siempre
cada vez hacia otro lugar
eterna viajera me dicen
cómo llegaré
diluida en agua tal vez.



domingo, 16 de noviembre de 2014

Otra cerveza

Ahora me siento tan perdida
yo no se
como quién pierde a su juguete favorito
se que eres un juguete complicado
pero yo soy caprichosa
a veces, soy más caprichosa que tu
pero me hago la que no
porque tu si que eres peor que yo
y me obligas a sacar mi coraza anti vírgenes
porque soy la puta
la misma de Babilonia
esa que te enredo en un sueño
y te odio como siempre,


lunes, 10 de noviembre de 2014

Al toque

Ahora resulta que me dices
eyectate amor
quieres que me ponga a tu nivel
buscas que aumente mi velocidad
que al tocarte muera de súbito
a las cinco de la madrugada
como esos que duermen en la calle
con un cartón y un perro
que nadie vaya al cepelio
porque habrá resurrección
yo diría catalepsia
pero amor
tu con tu rapidez
yo con mi intrepidez
tu con tu velocidad
yo con mi ferocidad
tu con tu desequilibrio
yo con mi desencato
tu con tus poemas de cocina
con esos de siempre
quieres darme un poco mas de aquello
un poco
un poco
un poco
parece que nunca va a pasar
pero pasa
en ese poco está todo
poco y nada
lo mismo.

No te eyectes amor
por lo que tu mas quieras
no lo hagas
déjame tocarte antes de que te pierdas
permiteme morir por una sola vez
y muere tu conmigo
juntos.

Pero...
no somos iguales
nunca los seremos
que bueno que sea así
tú siempre tan rápido
yo siempre tan insaciable


Historias inusuales que ocurren en los ascensores IV

INTERIOR. TARDE. ASCENSOR DE EDIFICIO ANTIGUO

Planta baja
Chica 1 (rizos): (aborda elevador)
Chica 2 (flequillo): (corre hacia el elevador antes de que se cierren las puertas)
Chica 1: (oprime el botón al segundo piso) ¿a que piso vas?
Chica 2: al segundo, gracias.
Chica 1: yo igual
Chica 2: (mira detenidamente a la chica de rizos, la identifica y se percata que es quien tanto hizo llorar a su amorcito)
Chica 1: (observa que la remera que lleva la chica de flequillo era la favorita de su amorcito)

Las dos chicas permanecen en silencio
Elevador: piso dos
Chica 2: sabes donde queda la clase de pilates
Chica 1: (lleva a la chica del flequillo al salón) por acá
Chica 2: Gracias
Chica 1: (desaparece por las escaleras)

Entretanto el amorcito al recibir la noticia se queda de unapieza

jueves, 6 de noviembre de 2014

Espanto desenamorado

Cuantas veces más tendré que repetir la misma historia, dime qué tengo que hacer para que entiendas que ya no soporto ni un minuto más a tu lado, que me repele tu respiración, que no soporto que tu pupila quiera marcarse en la mía. De qué manera tengo que decírtelo, para que entiendas de una vez portodas esto que pasa, esto que definitivamente no pasa, como no pasa mas el tren por las sendas del norte de país, como dejaron de pasar los camalotes en la época de sequía flotando sobre las aguas del viejo Paraná.

Te digo lo mismo una y mil veces, lo repetiré hasta que mi voz carezca de sonido, hasta que mis labios solo sirvan para moverse, lo haré para hacerte entender estas palabras; tal vez una de estas noches no te hable con los labios pero si con el cuerpo o con el alma, entraré a tu cuarto en forma de brisa, levantaré tu sábana, te despertaré y tendremos una larga charla; te haré comprender porque el amor es como los alfajores, unas veces de dulce de leche, otras veces de chocolate y otras, como la nuestra, de solo baño de merengue, pero con un vacío adentro, porque el dulce de leche estilo colonial ya no aparece en la lista de precios cuidados y no me alcanza el presupuesto para traer uno en mi canasta.

Quiero que te quede claro que no ha cambiado en nada mi idea de no firmar papeles, no lo quise hacer aquella tarde gris en que flores violeta caían de los árboles en el centro, mucho menos lo quiero hacer ahora que el sol golpea tan fuerte las calles de la ciudad como para dejarme ciega.

Estoy preparando la maleta, esta noche partiré hacia un nuevo destino en el que espero no encontrarte, pero antes vas a verme volar por los techos de esta ciudad que crees tan tuya espantando el sueño a los imbéciles.

martes, 4 de noviembre de 2014

Apología al aborto

Hoy me duele todo
adentro, en lo profundo
lo siento cada vez mas
no quiere apartarse de mi.

Estoy sumida y confundida
el dolor no me deja pensar
intentaré buscar la formula
y cuando la tenga
voy a extirparlo todo
lo sacaré de mis entrañas
y le haré picadillo.

lunes, 27 de octubre de 2014

Dramático*

Sólo porque leí sobre los insaciables
llamé a un par de ellos esta noche
el uno se sentó a mi izquierda
y el otro, no se atreve a dar la cara

dicen que se esconde, que tiene miedo
yo creo que solo es un pretencioso
se hace el importante todo el tiempo
empezaré a buscarlo y espero no encontrarlo

el de la izquierda me mira, me interroga
quiere ser mi cómplice en esta empresa
pero le falta coraje y un par de cosas más
estoy pensando en atarle una mordaza

dicen que son hermanos
nacieron de la misma madre
yo no les creo
dos maricas no pueden salir de un mismo útero

cuando suenen las campanas
estaré lista para acabar con ellos
al primero lo retaré
y a segundo lo engañaré
a los dos con el mismo método.


El primero me dijo...

La rebelión ante la muerte decía
Es una plegaria pagana, severa inexplicable
Decía.

Reír multiplicándose los dientes
Rascuñarse la cara desnudo hasta sangrar
cada uno de los días que perdimos.

Decía cosas sobre amar y le besaba
Cálidamente, la testa de tres años a Nahuel,

Que ahora mira el cuerpo de su joven padre
Balancearse suavemente en el agudo silencio de los árboles, la madrugada…


El segundo tardó un poco en contestar y fue porque...

Desde la casa que está en las dos avenidas que se chocan o se saltan,
ella me pide cinco versos uno más dramático que el otro,
y yo tosco como estoy pienso más en la caída de una lagrima que nunca va a caer.

Recostarme bajo el humo que larga la pipa a dormir, 
el terror que causa que en la cama ni en la calma allá brazos en los que descansar,
quizás sea la idea de mi dios de alejarme un tiempo del terror de querer sin ver, de ver sin querer.

Despacio sobre mi cabeza pasaron saltando los días del ayer,
casi sin aviso se abalanzaron sobre mi dándome golpes desde arriba hasta abajo, 
mi cara era un solo machucón, mi pecho era el más fiero del lugar, le salían cayos, le salían cardos, le salían carros de carro.


Hay alguien, que se afeita en este lugar, 
hay alguien que deja su ropa interior tirada en el pasillo,
hay alguien aquí que no puede dormir y 
se divierte despertándome durante la noche. 
Hay alguien que pone plantas en mis macetas,
pone flores en mis plantas y cava hoyos en mis ojos.

Me falta uno, me faltan miles de días para la retirada,
el regreso esta tan lento como las procesiones de aquellos muertos,
el pensamiento en procesión, el amor en procesión hacia los días del deshielo.



* Nos son tus manos ni las más las que escriben, son las manos de otro





jueves, 23 de octubre de 2014

Morir temprano*

Como ya era costumbre en el, aquella noche salió a todo pedal, canto a todo pulmón, bebió a todo hígado, bailó a todo timbal, pero lo que no podía creer era que además de eso en el mismo lugar pudieran encontrarse tres personas que cada noche hacían lo mismo y frecuentaban los mismos lugares, jamás de los jamases se hubieran cruzado.

El primero de ellos tenía la edad en que los pelos en el pecho parecían los rastros de lana que te quedaban en aquella época en que dormías abrazado a tu osito, el segundo se encontraba en la edad en que todas las chicas quieren acostarse contigo y el tercero, un poco menos afortunado en lo sexual pero con mucha más fortuna en sus cuentas bancarias gracias a los discos vendidos.

Los tres se encontraron aquella noche entre cerveza, vodka y vino, y no paraban del asombro, cada palabra que uno pronunciaba, parecía el eco de los demás, la noche siguió su curso entre humo y guitarras, más cuando muy temprano en la madrugada cuando el sol comienza a lanzar sus primeros rayos cual zeus, se encontraban tan sumidos en la charla que olvidaron por completo su naturaleza transilvanica muriendo rostizados.

Entretanto sonaba en la radio la última canción que había compuesto ya no importa quién

tal vez muera temprano, una mañana de septiembre bajo un río de arboles bañados de loros verdes muy garitones.
quizás muera mañana temprano por la mañana, sacando los yuyages que se cuelan por entre la hermosura del sol que se asoma detrás de los edificio.

entonces moriré temprano en la madrugada de una noche acalorada, en una noche donde la charla no tenga mas compañera que la luna y mas compañero que un dios glotón que no para de tragarse el liquido de aquella botella.

tal vez sea hoy , temprano en la madrugada
cuando sea , que sea temprano durante la mañana de la madrugada de un septiembre
que sea bajo álamos o bajo plumas de loros , que sea en el septentrional del mundo
que sea solamente , pero que me encuentre riendo por que caí de la silla.



*Escrito a cuatro manos
**Preguntar por Bacu

martes, 21 de octubre de 2014

Mi ciudad

"Entro de noche a mi ciudad, yo bajo a mi ciudad
donde me esperan o me eluden, donde tengo que huir 
de alguna abominable cita, de lo que ya no tiene nombre,
una cita con dedos, con pedazos de carne en un armario,
con una ducha que no encuentro, en mi ciudad hay
                                                                             [duchas, 
hay un canal que corta por el medio mi ciudad
y navíos enormes sin mástiles pasan en un silencio
                                                                        [intolerable
hacia un destino que conozco pero que olvido al
                                                                         [regresar,
hacia un destino que niega mi ciudad
donde nadie se embarca, donde se está para quedarse 
aunque los barcos pasen y desde el liso puente alguno
                                                       [esté mirando mi ciudad."

Cortázar.


Hoy pasé gran parte del día pensando en mi ciudad, en esa donde la noche va asomándose con ríos de luz que bajan desde lo alto de las montañas que le rodean, en aquella en que la luna no se deja ver del color del queso, pues se esconde tras alguna ladera para salir lo mas tarde posible sin que muchos se den cuenta e intempestivamente aparecer como una adolescente llena de brillo a la mitad de la noche, persiguiendote si es que deseas huir hacia otro rumbo, no importa si vas a pie, en bici, en auto o en tren, ella siempre está tras de ti.

Recuerdo que una noche intenté deslizarme cual cayakista por los ríos de luz que brotan de las montañas de mi ciudad, arranqué despacito, avanzando poquito a poco, pero de un momento a otro me sentí totalmente sumergida entre destellos que herían mi vista; entre tanto, sentía que la embarcación seguía en movimiento, que mi ciudad tomaba un olor distinto, ya no a primavera permanente, pero sí a esa extraña sustancia que llena de comezón mi nariz poniendome a estornudar entre cuatro y cinco veces seguidas.

Cuando pude abrir los ojos, el río seguía ahí, la luna del color del queso se reflejaba en sus aguas y yo estaba tan inmobil como de costumbre, ahora sin montañas, pero con un cielo celeste, otras veces violeta y otras veces con luna roja a la hora del crepúsculo.

Mi ciudad, cada noche me va atrapando, me somete a sus metamorfosis, me envuelve en un velo de tul, me suelta, me empuja, me manda a la deriva, me hace subir al cerro, me pone a caminar por la llanura, me hace ver barcos que parecen puentes, puentes que parecen de otro planeta, estrellas juguetonas, gatos que le ronronean a la noche, caminos sin rumbo, ríos de sangre y de fuego, me lanza sobre la tierra fertil, sobre el pasto, me sube trepando por una tela a la cima de su árbol mas alto de donde puedo divisar todo su esplendor.

Esta noche mi ciudad está llena de mi, y yo estoy llena de ella, su río ha invadido mi ser y me siento flotar en el como una barca de pescador iluminada con una vela.   

lunes, 13 de octubre de 2014

Caprichos de corta edad

Recuerdo que cuando era mas pequeña de lo que soy ahora, desperté con la fiel certeza de estar cumpliendo años, tal vez fue porque los astros se alinearon ese día de la misma forma en que lo hicieron el día de mi alumbramiento.

Recuerdo que mi madre me llevó a comprar un pastel para que no llorase más, lo decoraron con un payasito y luego fuimos a celebrar mi feliz no cumpleaños muy al estilo de la hora del te con conejos y sombrereros. Si tuviera tiempo para contarles los detalles de aquel día lo haría pero se me hace tarde. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Reacción alérgica

Ahora que todo va cambiando de color, parece que también lo hago yo, así tan parecido a la canción en estas tierras lejanas. Siento que voy tornandome de un matiz que nunca antes había conocido, se va metiendo por entre mis poros, hay días en que me ataca por la  cabeza, otros días me pica justo arriba de la ceja, a la madrugada se me intenta meter por la uña del dedo meñique izquierdo, la otra noche me hizo inflamar el labio inferior, y qué dolor tan grande tuve, tanto, que me levante a las corridas, me puse una suerte de ungüento que encontré en el encobilador que colgaba de la pared del cuarto de baño.

Cuando sentí que el dolor comenzaba a menguar, ocurrió lo que nunca habría imaginado, justo ahí, frente a mis ojos se encontraban los suyos totalmente desorbitados con un color entre un rojo carmecí y escarlata con un puntito negro que a duras penas se podía ver en el centro, se abrían y cerraban constantemente, parecían arder en sangre.

Sus dientes se apretaban tan fuerte al pronunciar cada palabra que no pude comprender lo que quería decirme, traté de conservar la calma, pero fue en vano, no tuve más remedio que sentarme en el piso del cuarto de baño a llorar desconsolada, llena de miedo y  espanto.

Regresé a mi habitación y la encontré llena de zumbidos, vi un par de patitas en extremo delgadas sobre mi cama, lo que no me permitió conciliar el sueño sino hasta que el sol dejó ver sus primeros rayos; cuando desperté esperando que todo hubiese sido un sueño, me encontré llena de manchas de colores derramadas por todo mi cuerpo: reacción alérgica.

martes, 13 de mayo de 2014

A-clara

Martes trece
luna llena
un perro
siete mujeres
mandolina
percusión
relatos
y mucha magia,
¿qué más se podría pedir?

domingo, 11 de mayo de 2014

Hoy lloré durante más de una hora

Hoy en la tarde te vi pasar muy campante justo por al vereda de en frente, llevabas puesto un atuendo muy tu, recuerdo que al sentir que te acercabas, decidí ocultarme tras mi hermano mayor, ese que no quiere que salgamos a caminar en las tardes, porque te considera una mala influencia para una niña como yo, en cambio si una muy buena para él, pues afirma que los dos fueron cortados con la misma tijera.

Llamaste a mi hermano a los gritos para que saliera a jugar a la pelota contigo y más fue tu demora en gritarle que la de él en salir corriendo a tu encuentro mientras yo me quedaba sin lugar para ocultarme de tu mirada gatuna; por un momento creí que me ibas a invitar a verlos jugar un rato, pero el torpe de mi hermano daño el bello momento tomándome con fuerza del cabello hasta ponerme a llorar frente a ti. Durante más de una hora lloré desconsolada, a tal punto que tuve que usar mi vestido de flores para limpiarme la nariz, fue una escena demasiado vergonzosa para mi verte llegar con mi hermano luego del partido y que me vieras con los ojos hinchados de llorar y totalmente mocosa.

Noté que quisiste acercarte a mi, pero mi hermano inmediatamente cortó el camino que había entre los dos, diciéndote que era todo, que te fueras a tu casa antes de que tu mamá mandara a tus dos hermanos mayores por ti quienes aprovechaban siempre la oportunidad para maltratarte como lo hace mi hermano conmigo. Ya ibas de salida cuando yo me quedé mirándote, observé que te sacabas un papel arrugado del bolsillo mientras me mirabas y lo dejaste disimuladamente tirado en el piso al lado de la puerta de mi casa mientras me guiñabas el ojo.

Yo, que siempre he sido una gran estratega encontré la forma de levantarlo y guardármelo en el bolsillo de mi vestido antes de que mi hermano lo notara, tuve que esperar a que todos en casa cenáramos, acompañar a mi hermano a terminar empacar lo que faltaba en la mochila, lavarme los dientes y abrazar a mamá para poder ir a encerrarme en mi cuarto y de una vez por todas sacarme la intriga que me generaba el posible contenido de aquel papel. 

Muy sigilosamente abrí la hoja arrugada y me encontré con la sorpresa de mi vida, pues el papel no tenía nada escrito que se pudiera comprender, la tinta se había distorsionado totalmente por culpa de la sopa que se me regó encima de la ansiedad que tenía de leer pronto el papel que guardaba en mi bolsillo.

Esta noche mi vestido está sucio, lleno de arena, de mocos y de sopa; mis ojos están totalmente inflamados y rojos; mis lágrimas se han agotado y para colmo, mañana nos vamos de la ciudad, ya nuestras maletas están listas, mamá dice que la nueva escuela es la mas linda del mundo, que viviremos cerca de grandes edificios y que ellos no van a volver a buscar a papá, el camión de la mudanza llega antes del amanecer.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Olor

Tengo un problema con tu olor
lo has dejado impregnado aquí
habita cada rincón de mi habitación,
he tratado de sacarlo por todos los medios
pero es como el fantasma de Girondo,
el mismo que le empaña los anteojos
y conforta el silencio.

Abrí de par en par el altillo,
prendí palo santo boliviano,
hice un ruego a la pachamama,
esparcí vino invocando a Baco,
al parecer nada funcionó,
me pregunto si soy muy escéptica
o si te has quedado a vivir aquí.

Por ahora,
he decidido cerrar la puerta,
bajar las cortinas,
usar el traje color vino,
y cuando ya no haya ruido,
tomar tu olor por el cuello,
retarlo...
jugar a atraparlo en algún sueño.





lunes, 5 de mayo de 2014

Magia de papel

Te acordás de aquel papel amarillo,
esta mañana logré comprar un par de rollos
me han producido un poco de rinitis.

He decidido sacarlos un rato al sol y desempolvarlos,
si logro que dejen de hacerme estornudar,
voy a comenzar a escribirte una gran historia,
no te prometo que vaya a ser la mejor
pues con todas las que has leído hasta ahora
no será mucho lo que te sorprenda la mía.

Sólo quiero que sepas que estará inspirada
en eso que no quiero que ocurra nunca entre los dos,
es la única manera que encuentro de hacer magia.

Sin ojos

Estaba desvariando
todo cambiaba
hasta él mismo
cuando se vio al espejo
no se reconoció,
era otro,
eres otro.
No te reconoces
y yo no puedo verte,
me quedé sin párpados
mis ojos se desorbitaron
y para colmo,
el ojo de cristal
se volvió a romper.

domingo, 4 de mayo de 2014

Ensalada, libro, pelea.

Lanzaron ensalada, se pelearon por el libro y todos perdieron.

El libro de peleas se perdió en la ensalada de lanzamiento.

Llegó tarde a la ensalada de libros, por eso se pelearon a la noche del lanzamiento.

Lanzaron ensalada, libros, comida, caos, pérdidas, noches y hasta una pelea.

Perdió la ensalada por no lanzar el libro y quedarse comiendo la pelea.

Sólo podía comer libros mientras los demás se peleaban entre lanzamiento de fechas de pérdidas.

Luego del lanzamiento de la pelea sobre el libro comenzó la ensalada perdida.





Ojos de menguante

Hace un par de noches soñé contigo, fue tan real, estabas esperándome bastante ansioso, incluso pusiste en la puerta de tu casa un cartel con la foto de los dos, para que te pudiera encontrar. Yo no me decidía, siempre has sido tan huidizo, eso lo recuerdo hasta en los sueños, así que no quería verte por mas que me llamaras por todos los medíos, incluso me enviaste un mensaje de texto, y fue raro, porque nunca te dí mi número. 

Al final, decidí no darle mas largas al asunto y busqué un lugar de dónde mensajearte, pero ahí estabas tu, esperándome con tus mejillas color rosa, parecías un sueño dentro de un sueño y no pude hacer otra cosa que besarte, a sabiendas de lo reacio que sueles ser a las demostraciones de cariño que se dan en el enfrentamiento de los labios de dos seres que se atraen; pero me besaste, no dijiste nada, solo me miraste con ese par de ojos redondos cual luna recién avistada en el cielo durante los primeros días de menguante.

Luego del beso, misteriosamente estábamos en la sala de tu casa, nos sentamos el uno al lado del otro y no pudimos hacer otra cosa que mirarnos, y así durante lo que restó del sueño.

Anoche te volví a soñar, esta vez sin tanta parafernalia en lo relativo a la búsqueda del otro, simplemente me encontré con tu cara en mi propia casa, mi hermana te había traído y yo no sabía que hacer, porque otra vez traías esos ojos de luna en menguante, entonces opte por quedarme ahí ahí frente a ti, y no pudimos hacer otra cosa que mirarnos, y así durante lo que restó del sueño.

Esta noche no quiero volverte a soñar, tengo miedo de que se acabe el menguante, que me encuentre contigo pero ya no tengas ojos para verme.

No vengas

Me quise quedar
aquí estoy
esperándote
te espero.

Tal vez no vengas,
sería tan bueno
que no lo hicieras
lo facilitarías todo.

Pero si vienes
será algo distinto,
tomaremos por asalto
las calles de la ciudad.

Y así será
que nadie lo sepa
iremos solo los dos
atraparemos la oscuridad.

miércoles, 30 de abril de 2014

Insomnio absurdo

Anoche no dormí, no pude pegar ninguno de mis ojos por más que lo intenté, incluso estuve tratando de usar un poco de pega, pero ni así lo pude lograr, no se a qué medidas tendré que recurrir para la próxima noche, esta situación se me está saliendo de las manos, se está pasando directamente para mi cabeza, pasando por mis parpados, los cuales han sido los más afectados con esta medida extrema del insomnio obligado.

Te esperé toda la noche y no quisiste aparecer, ahora me pondré el traje de murciélago de ciudad, tomaré un par de abrigos y me airé a la cama justo antes de que salga el sol, no vaya a ser que se me carbonicen los ojos y no te pueda ver la próxima noche en que el instinto me diga que debo esperarte sin parar de contar los segundos.

Niebla nocturna

Por estas horas, la ciudad se va llenando de una bruma bastante densa, tanto, que al asomarse por el ventanal no puedes alcanzar a  ver si aun es de noche o si el sol está a punto de salir, parece que a los autos se los ha raptado una aplanadora, los semáforos, titilan sin parar de un color que no es rojo ni verde, de vez en cuando se escucha el susurro del viento y la caída de un par de gotas de lluvia.

De repente, se siente como un multitud de animales va brotando de las aguas del río y tomando lentamente vida propia, parece que paso a paso se hacen más y mas gigantes, se manifiestan con unos ruidos bastante exóticos para los oídos citadinos.

Vuelvo a asomarme a la ventana y veo que han desaparecido las criaturas, de nuevo las calles están desiertas, la niebla sigue constante, pero observo algo nuevo, algo que no había visto las veces anteriores, me tardo un poco en identificarlo, en encontrarle algún sentido, más ahí está tanto o más inmobil que yo, y como no estarlo si se trata de esa cara que le muestro al mundo ciego de afuera, de hoteles vacíos y horas que no andan, pues hasta los relojes se han quedado sin segunderos.

A lo lejos se escucha un nuevo sonido, que de hecho no es tan nuevo, es el más antiguo de todos en la ciudad, es el primero que llegó a traerlo todo con su chachalateo imparable, se siente que viene llegando cargado con los anhelos de ese futuro soñado que nunca fue, que se deterioró tanto como los vagones cargadores de trigo que fueron sustituidos sin ninguna explicación por camiones de propulsión a base de nafta.

Un olor va penetrando cada rincón del ambiente, no es gas carbónico ni se le parece, más bien se trata de algo relacionado con los anaqueles del abuelo, con su ropa, con las sábanas que lucían las camas de las tías, es un olor a antiguo que no puedo soportar, me hace sentir que estoy viajando en el tiempo, que el tren ha regresado, que el abuelo aun vive, que no han llegado lo autos a la ciudad, que a lo sumo habrá uno que otro carruaje adaptado para transportar a los mas burgueses de uno a otro lado de la ciudad.

El ambiente es totalmente extraño, tanto, que la luna se negó a salir  y yo me negué a irme a la cama, me quedé aquí sentada viendo como pasaban todas estas cosas extrañas acompañada de un té y de uno de esos animales que salieron de rio y que trepó hasta mi balcón para acompañarme a contemplar estos extraños sucesos.

sábado, 26 de abril de 2014

Señales de humano

El otro día, cuando me cité con vos para ver esa película que tenía un nombre que lo decía todo y que en el fondo no decía nada, que nos generó algo de intriga, no tanto por su contenido, sino por nuestro reencuentro después de una memoria perdida con todo el propósito del mundo; estaba a punto de cruzar como de costumbre las vías del tren, cuando misteriosamente vi aparecerse a lo lejos a un sujeto de aspecto ajado, con barba y cabello largo caminar al lado de una antigua bicicleta cargada de artilugios, justo por la vereda de enfrente.

Yo, que como tu bien lo sabes, soy bastante obstinada sin dejar la impulsividad que siempre cargo a cuestas, opté por cruzar la calle en lugar de cruzar los rieles, debo confesar que en ese instante lo primero que se pasó por la mente fue la imagen de Karenina, sin embargo, no pude detenerme mucho a pensar en ella, pues el sujeto de la bicicleta terminó por aparcarla cerca de un árbol, mientras que yo procedía de igual forma con la mía, luego, nos miramos, nos abrazamos, sonreímos y nos seguimos riendo por la particular forma en que el destino últimamente nos cruza por ahí.

No hubo mucho tiempo para hablar, ni ponernos una nueva cita del mismo género y calidad, pues mientras se desarrollaba nuestra cita, me percaté de que me estabas esperando, pues el humo se veía venir directamente hacia mi casi como una gran tormenta, nunca en la vida había recibido señales de humo y la verdad me alegró tanto que hubieses sido tu el primero en buscarme de esa manera tan cavernícola para romper con las formas que nos quiere imponer el sistema que anda sobre cuatro ruedas, que detuvo al tren la otra noche, que le pinchó la llanta trasera de la bici a mi amigo el de la barba y que te dejó sin crédito en el celular.


martes, 22 de abril de 2014

De vidrio e historia

Entre las dos siempre hubo cierta magia, pero como todo en el mundo es susceptible de romperse, la bola de cristal cayó lentamente al piso fragmentándose en miles de partes cual big bang, una de ellas levantó un pedazo grande que cayo justo en el centro, pero al sostenerlo entre sus dedos pudo observar como cambiaba de color a un rojo turquesa, muy parecido al  del color que tomó ese tubo en el que guardaron un poco de su sangre para un par de análisis ayer a la mañana, eso ocurrió porque salió lastimada, las heridas aún las tiene casi a carne viva, dice que le duele cada letra que intenta escribir, que le duele respirar y hasta le cuesta caminar tranquila.

Para la otra, el espejo no es el mejor amigo en este momento, pues le muestra un par de ojos enrojecidos que se achican cada vez mas, unos labios que tiemblan y un rostro que comienza a humedecerse no precisamente por efecto del agua o del sudor.

No hubo forma de reconstruir el cristal de la pitonisa, ya no hubo forma de seguir adivinando lo que pasaba a través del vidrio, se acabó la historia, tal como en el griego en que estas dos palabras significaban lo mismo.

Recuerdo que la última vez que vi a este par de féminas, venían muy campantes caminando por la avenida sin saber que a la vuelta de la esquina se iba a a desmoronar la causa que las ponía a caminar en rectilínea una a la lado de la otra.  



domingo, 20 de abril de 2014

No a los chupasangre!

Me dicen que pare, que no camine más, que deje que las cosas pasen sin que tenga que buscarlas, que me olvide del hombre de al lado que llora, que no me siente a su lado a acompañarlo; me piden que cambie ese menú con que me alimento día a día que le mata un poco más de muerte al plato, que no me puedo alcanzara a imaginar lo rico y jugoso que es sentirlo en la boca y luego en el estómago, que la pupila se te dilata, que luego puedas hasta tener más pesadillas de las que a un ser humano normal le pueden ocurrir en sus sueños.

Me piden que ejerza la profesión de los sujetos que habitan las cavernas de Transilvania, que visite una a una de sus cuevas pidiéndoles un bocadito de la sangre que le succionan a la gente día a día, noche a noche, que toque a la puerta de esos hombres que se interesan mas en su bienestar que en el del otro cuando ese otro es quién les proporciona el pan que se llevan a la boca cada mañana.

Se escuchan gritos en las calles, dicen que están protestando, los escucho, pero no entiendo bien lo que reclaman porque me han puesto un par de tapones en los oídos, me han atado de pies y manos para que no salga a unirme a la protesta, me quieren obligar a que no pinte los muros de la casa donde cada dos semanas se rinde culto a la inquisición; lo que ellos no saben es que estoy usando un par de trucos que me enseñó un viejo amigo para desatarme, y pronto verán lo que va a ocurrir en sus blanqueadas paredes.

viernes, 11 de abril de 2014

Disvariaciones procesales

Me hablaban de la constitución americana, de la carta magna, de los juegos de poder, de su partición en tres pedazos, más yo me quedé allí sentada intentando ignorar esas palabras que se repetían una y otra vez careciendo cada vez mas de sentido.

Ha regresado el caso del nombre de la botella y de la naranja sociológica; no puedo negar que al oir hablar de este último tema me imaginé a Marx con hepatitis, totalmente amarillo, sin un solo puntito rojo y muy saludable a la hora del desayuno.

En ningún momento apareció un libro o película que mostrara las perversiones del proceso penal y tampoco apareció la selección del fútbol holandesa, sólo se vio a Sócrates tomar la cicuta sin cambiar de color al realizar este acto al que no asistieron Platón y Xantipa. Al parecer el brebaje que se tomó el padre de la mayéutica, se lo llevó a deambular por los escritorios de Rousseau y de Mosntesquieu, la verdad, fue que todos creíamos que se había escapado junto a este par de personajes a fundar el estado de los jugos, los cascos, las membranas, las cáscaras y las semillas, sin embargo, todo ello no fue más que una falacia, sólo se dedicaron a hablar de los veinte años que se pasó Ulises en batalla persuadido por un monarca, montando a caballo intentando convencer a los guerreros de pelear, quienes no tenían fuerzas porque estaban enfermos de escorbuto por culpa de la naranja sociológica carente de vitamina C.

En cuanto al nombre de la botella, no se encontró ningún Ecco reflejado entre el agua y la soda de Narciso el de la abundante cabellera, pues el líquido del lago se transformó en naranja gracias al capricho de los ídolos de la verdad.

Revolver

Camina
corre
se detiene
observa
parpadea
y ahí está
tiene sentido
respira
se infarta.

Resucita
toma aire
no tiene sentido
abre los ojos
se distrae
continúa
divaga
flota.

Cae
concreta
para
resuelve
enceguece
comprende
se asfixia
muere.

Vive
toma aire
embrutece
ilumina
confunde
continúa
indetermina
se para...
 ...y camina

martes, 1 de abril de 2014

La casa de Guacharaco

Cuando era pequeña
al vecino de en frente
le apodaban "guacharaco"
no sonaba muy costeño
no era vallenatero
tampoco era ave nocturna

Su esposa
doña Consuelo
una señora gorda
muy colombiana
cada tarde
nos invitaba a su patio
a comernos su naranjas

En las noches
sobre las paredes blancas
de la casa de guacharaco
aparecían las mariposas
yo intentaba contarlas
pero como era tan pequeña
no alcanzaba a ver muy bien
las que estaban arriba

Esta noche quiero hablar
de mariposas y de guacharacas
escuchar un vallenato
imaginarme esa pared blanca
recordar a macondo
tomarme un aguardiente
sacar una foto de esta casa
y mandártela en un sobre
para que la pegues
cual mariposa en tu pared

El hombre tortuga

Cuenta la leyenda que si te adentras en las aguas del río Paraná y nadas hasta lo más profundo podrás encontrarte con la civilización del hombre tortuga, ese que una tarde abandonó su caparazón para convertirse en un ser normal y dejar de ser perseguido por curiosos y caza-rarezas de circo.

La otra tarde mientras pedaleaba cerca de los galpones que dan su cara al rio, vi una cosa extraña flotar sobre la corriente, no se trataba de un camalotal, de una barcaza destruida, ni de un cardumen de peces muertos por la contaminación de las aguas, sino algo completamente ajeno a la cotidianidad e incluso a lo que suelen llamar realidad, pues ahí estaba flotando a la deriva la enorme caparazón del hombre tortuga, yo no me atreví a pronunciar palabra, ni intenté rescatarla, solo me detuve a ver como se alejaba lentamente aproximándose cada vez mas al río de la plata y luego, si ningún pescador la atrapaba en sus redes, al inmenso mar.

Un par amigos me comentaron que hace unos cuantos días creyeron haber visto al hombre tortuga cerca de los galpones intentando hacerse pasar por un hombre común y silvestre, cuentan que como hacía tanto calor, este sujeto se quitó su remera con lo que salieron a la luz las cicatrices generadas durante la separación de su caparazón, según narran, tenían forma de golondrina.

lunes, 31 de marzo de 2014

La puerta gato y el violín dormilón

...A Yami y también al tri-o maravilla.

Todas las noches se escuchaba el mismo maullido, especialmente las noches de jueves en las que las tres chicas llegaban al departamento de la bailarina con dos bicicletas, que de una u otra forma cabían junto a ellas en el pequeño ascensor de aquel viejo edificio ubicado en el centro de la ciudad.

La mayoría de las veces, estas tres mosqueteras llegaban destilando agua por todas partes, especialmente por las llantas de sus vehículos de propulsión a pedal, pero a causa de toda la cerveza que acostumbraban a tomar llegaban siempre a las carcajadas y contándose mil historias sobre gallos y gallinas de todo tipo, a tal punto que lo menos trascendente era la humedad que por poco inundaba el departamento y se escapaba por sus enormes ventanales.

Todos los jueves se repetía la historia, con el agravante que cada una de ellas cargaba responsabilidades matinales de viernes de carácter impostergable y que sus despertadores habían enloquecido cambiando de sonido o diciendo "dormir activado", de modo que siempre debían salir incluso sin desayunar a cumplir con sus responsabilidades de último día ordinario de la semana.

Durante una de las tantas noches en que este grupo de chicas se reunía ocurrió algo inesperado, pues un silencio sepulcral invadió el living del departamento, las tres solo atinaron a mirarse con los ojos muy abiertos y sin realizar ningún tipo de movimiento ni pronunciar palabra, se quedaron escuchando un sonido felino que provenía del departamento de arriba, que más que un sonido, parecía un ruido cinematográfico digno de una película de Hitchcock, las chicas intentaban retornar a sus conversaciones banales, pero el ruido de cuando en cuando regresaba como quién en una noche de insomnio sale de su cuarto al baño o a la cocina y regresa en repetidas ocasiones.

A eso de las cuatro de la madrugada, cuando ya debían irse a dormir, si es que pretendían llegar a tiempo a cumplir con las responsabilidades que el mundo capitalista les había impuesto y que ellas enceguecidas habían aceptado, las teorías a cerca de los ruidos felinos del piso de arriba comenzaron a tomar forma. 

En efecto, resultó que luego de investigaciones exhaustivas descubrieron que el maullido no provenía directamente de un felino, sino mas bien de un objeto inanimado que debido al insomnio del vecino del arriba, tomaba vida propia durante las noches lluviosas de jueves, fue así como la puerta del vecino terminó por ser bautizada como la puerta gato, esa misma que no dejaba dormir tranquilo al violín de una de las chicas, pues le hacía pensar en que quizá fue fabricada con el mismo material de aquellas cuerdas que se negó a usar hace un par de décadas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Días

Existen días tan extraños, tanto que no parecen días
otros días son solo sol y cielo sin nubes
pero estos que ahora transcurren
son días de solo noche
días de nubes cargadas
días en que la luna se niega a salir
días en que los perros se dedican a ladrar
días en que el tiempo no pasa
días en que los rostros se miran indiferentes
días en que los oídos se vuelven sordos
días de pura y física ansiedad
días de odio y malos recuerdos
días de pesadillas a las tres de la tarde
días de peso sobre las plantas de los pies
días en que el pecho no siente ni un solo palpitar.

Pero hoy no se que ha pasado
hoy no es uno de esos días
pues ha llegado el día de gritar
el día de romper el silencio
el día de dejar atrás las cadenas
el día de recordar el motivo de las heridas
el día de darle cuerda al mundo y ponerlo a rodar
el día de agarrar la locura con los dientes 
el día de retornar a la esencia
el día de sentir el aire resbalarse por los poros
el día de saber que las estrellas están ahí así no las pueda ver...

...despierta!

viernes, 21 de marzo de 2014

Cartas sin marcar

A la mañana la rutina de siempre, levantarse muy tarde, dormir siempre media hora más, salir del cuarto con las lagañas pegadas, tomarse un café cargado para despertar y seguir el mismo procedimiento a que lo acostumbraron los dominadores de su sistema, era tal el acostumbramiento de este ser, que no importaba si llovía o hacía mucho sol, el siempre hacia lo mismo. Todos los días le daban igual, nada lo turbaba, nada le hacía sentir distinto; el tampoco se preocupaba mucho por realizar grandes cambios, a decir verdad, lo único que cambiaba era su rostro, pues cada día se le veía mas debilitado, con una palidez que le hacía ver las venas a través de la blancura extrema de su piel.

Al medio día, siempre abría una de esas latas extrañas y eso era su almuerzo, se limitaba únicamente a calentar su contenido y devorarlo rápidamente, no tomaba bebida alguna que no fuera café, y no cualquier café, pues se había habituado a consumir esta bebida en grandes cantidades y bien cargada. Nunca se tomaba una siesta, le parecía totalmente innecesario, ya le bastaba con haber dormido durante gran parte de la mañana como para desperdiciar parte de su tarde recostado en un sillón.

Cuando empezaba a caer la tarde, su pecho comenzaba a sentirse palpitar, pues le emocionaba en sobremanera que se aproximara la noche, pues aunque suene extraño, para este ser, la noche, era su parte favorita del día.

Llegaba la noche y siempre se asomaba por uno de los orificios que daban hacia el techo del lugar tan solo para ver asomarse alguna estrella y convencerse de que desde algún lugar ella podría llegar a verla también, y ese era su consuelo, pues desde que se separaron, el no quiso volver a ser el mismo, se negó a volver a recorrer todos aquellos lugares por donde la llevaba tomada de la mano, no volvió a comer su comida favorita, prefería no despertarse si no la iba a encontrar a su lado, prefería mas bien seguir durmiendo e intentando soñar con ella y voltear la almohada, pues una de sus tías, medio bruja por cierto, había dicho que si lo hacía tal vez ella soñaría en las noches lo mismo que el.   

De ella no se volvió a saber nada, algunos comentaban que se la había tragado la tierra, otros que se había ido para Tierra del Fuego, los más optimistas decían que estaba intentando regresar, pero que como era tan desorientada se le dificultaba bastante el camino y él, no se atrevía a formular ninguna hipótesis, a causa del puro y físico miedo que le generaba ilusionarse con volver a ver de nuevo sus ojos grises.

Un buen día, ella decidió volver, llegó sin maletas, sin acompañantes, tampoco nadie la esperaba, incluso, los que antes teorizaban a cerca de su paradero habían olvidado la historia. Ella, al bajar del tren con su pequeña mochila sobre un hombro y la mira suspendida, sólo atinó a sacar su libreta y comenzar a relatar la historia de su viaje, mientras se hacía de día y los colectivos de la ciudad empezaban a rodar, cuando ya iba por el segundo mes de correrías, encontró entre las páginas de su cuaderno un sobre que nunca antes había visto, no estaba marcado, tampoco traía estampilla, pero claramente guardaba una nota en su interior, así que sin más, decidió abrirlo y comenzar a leer la carta.

Querida Julia,
Siempre he querido tener un lindo detalle contigo, pero se bien que eres una chica difícil y complicada para recibir presentes, siempre quieres que uno no se moleste, me dices que no es para tanto, aun recuerdo el día en en que aparecí en tu casa con esa cajita que tan sigilosamente me había decidido a elaborar para guardar en su interior algo digno de ti, lo recuerdo tanto o como tu cara al verme con ella en la mano; te mostraste tan enojada que no dudaste ni un segundo en rechazar ese detalle que yo estaba teniendo contigo, sin siquiera saber cual era el contenido de aquel empaque.
Hoy guardo esta carta en tu libreta con la esperanza de que algún día te sorprenda entre sus páginas y no ver tu cara de rechazo a los besos que te había guardado el otro día en la cajita y que me despreciaste sin pensarlo, pero como soy un estratega obstinado decidí empacarlos en este sobre para que te acompañen hasta que lo abras y que te llenen de cariño mientras terminas de leer esta carta pues en número son equivalentes a las palabras escritas.
quien siempre te piensa, 
Martín.


Al terminar de leer la carta, esta mujer sentía como se le erizaba el cuerpo, y pensó en idear la forma de volver a encontrarse con él, pero todo fue un fracaso, ya que las teorías sobre su desorientación fueron bastante acertadas, tanto que en las terminales de pueblos y ciudades, se ve a una joven con libreta en mano intentando comprar un pasaje de vuelta en el próximo colectivo.

martes, 18 de marzo de 2014

Amor de carnaval

Era noche de carnaval, todos salimos de casa buscando baile, murga y folclore. Era la primera vez en que iba a escuchar la murga donde una de mis grandes amigas que vestida de arlequín tocaría los platillos, al verla, mis ojos casi se desorbitan, era otra, parecía un sueño, su carita toda pintada, ese traje que parecía de película y su gorro enorme con puntas, me emocioné tanto, que la abracé y terminé llena de escarcha por todas partes, parecía que tuviera puesto un vestido de brillantes perfecto para el baile y justo ahí, entre el abrazo y la emoción, apareció él con una sonrisa grande, nos presentaron, hablamos un par de minutos y nos separamos porque había mucha gente en la fiesta a quién seguir saludando.

Saludé al cocinero de la otra noche, al chico que cada tarde me trae un puñado de flores a cambio de un abrazo que dure veinte minutos, a mi amiga la de la bicicleta y el baile sensual, me crucé unas cinco veces a mi amiga la peli azul, a la chica que perdió a su cachorro, a un abogado de estatura inversamente proporcional a su sarcasmo, a mi extrañada amiga rastafari y su reconocida frase "cuéntamelo todo", a un par de perros y hasta a un payaso acróbata que se estaba comprando una cerveza.

La noche avanzaba y la murga sonaba, yo estaba muy tranquila, esperando a que mi amiga bajara del escenario para darle un gran abrazo, cuando en esas que nos encontramos, estaba el nuevamente allí, nos acercamos a ella a darle un abrazo colectivo que nos llenó aun mas de escarcha y mientras esperábamos a que se quitara el traje de arlequin él y yo fuimos a comprar algo para tomar, hablamos de cotidianidades, nada extraño, conocimos a una chica bastante particular que andaba con un bombón rojo como el amor entre su mano y su boca, llegó mi amiga la platillera, nos tomamos una bebida de cebada con ella y él se despidió pronunciando un simple hasta luego.

No pasaron más de tres minutos, para que la chica del bombón se acercara a mi a hacerme una pregunta de esas que te dejan paralizado en medio del patio, yo le dije que sí, me tomó de la mano y me llevó corriendo por entre la muchedumbre hasta la puerta donde el me esperaba al lado de su bicicleta, yo no sabía que hacer, solo lo abracé y le pregunté lo mismo que me preguntó la chica del bombón,  el me respondió que sí, entonces nuestros labios se juntaron como en un cuento de hadas, el me tomó por el cuello, acarició mi rostro y me dijo "eres mi hermosa, nos vemos en el carnaval" yo le sonreí, lo volví a besar y desaparecimos entre un estruendoso sonido de platillos.       


lunes, 17 de marzo de 2014

Viaje sin cámara 2.0: el regreso

Una vez recorrido el Valle Sagrado, y como ya lo dije, sin tomar tren, pero  tampoco avión, se llegó la hora de regresar camino al sur del sur, sin que por ello el viaje se diera por terminado y comenzara una travesía de un colectivo a otro.


PERU

I. Cuzco

De nuevo por las calles de Cuzco pero esta vez solo para conseguir un buen almuerzo, comprar un par de recuerdos e ir por la mochila al hostel, durante esta última labor, nos encontramos con la noticia de que doña Eva estuvo preguntando por nosotras y nos dejó un detalle particular a cada una traducido en un CD de Miki Gonzales y un par de aretes con motivos incas.

Cuando ya estábamos listas para salir del hostel hacia la terminal, volvió a aparecer doña Eva, allí estaba con su carita de emoción por volver a vernos antes de nuestra partida, nosotras, también nos emocionamos un montón al verla, al final nos quedamos un rato hablando con ella, le agradecimos por toda su amabilidad y la de su familia, y terminó llevándonos hasta la terminal de Cuzco, allí nos despedimos como cuando uno se va de la casa a un viaje largo, al menos yo tenía esa misma sensación en el estómago, doña Eva se fue y nosotras nos quedamos esperando a que fuera hora de partir cuando de repente ahí estaba Maria Eugenia, su hija, quién también fue a despedirse de nosotras y otra vez la emoción de verla y la nostalgia de la despedida invadiéndonos, hasta que llegó el momento en que nos tuvimos subir al colectivo y partir hacia un nuevo destino.


II. Puno (Noooooo.)

Llegamos a Puno, ahí en frente del Titicaca, pero esta vez del lado peruano y eso si que fue evidente, el lago no tenía ese color cristalino que recordábamos de Copacabana, sino una gran sabana verde mohosa y un olor terrible, esa vez no visitamos la Isla de los Uros porque ya lo hicimos en el viaje pasado y el recuerdo que quedó fue un poco triste por la teatralidad que adoptaba la comunidad para vender turísticamente el lugar.

Era muy temprano aun, hacia frio, el sol no calentaba, pero con todo y eso nos fuimos a recorrer el pueblo, y en definitiva, nada nos motivó a quedarnos allí, así que como ya teníamos los pasajes comprados a Copacabana nos hfuimos a la terminal a ver si nos adelantaban la salida, pero no fue posible, entonces nos quedamos esperando a que fueran las dos de la tarde para irnos, en esas el vendedor de pasajes nos comentó que había un bloqueo en la vía desde ese día en la mañana y que por tanto si queríamos ir a Copacabana tendríamos que caminar entre siete y diez kilómetros que eso vendrían a ser mas o menos dos horas largas, hicimos consejo de emergencia y decidimos aventurarnos a un viaje que recordaba mucho la experiencia pasada donde Cata, Vane y yo debimos salir de Copacabana también caminando hasta la frontera con Perú porque la carretera también estaba bloqueada por los campesinos.


III. El camino del mochilero 

El colectivo partió de Puno y a tan solo una hora de camino ya estaba el bloqueo, así que a bajarse del bus, agarrar la mochila, cubrirse del sol y salir caminando. Por la carretera nos encontramos con los campesinos que se encontraban en pie de lucha bloqueando el paso de vehículos con rocas, botellas de vidrio quebradas y grandes troncos de madera, nosotras seguíamos caminando golpe a golpe, verso a  verso, hubo momentos en que tuvimos que parar un poco porque el peso de la mochila nos hacía agotar mas rápido y eso simado a la altura de las montañas peruanas, no es que sirva de mucha ayuda para una larga caminata.

Al final después de caminar al menos dos horas y subirnos en el bolquete de un carrito de acarreos, llegamos al lugar donde nos esperaba el siguiente bus que en teoría nos llevaría hasta Copacabana, nos subimos y otra vez arrancamos, una hora después llegamos a Kasani donde nos cambiaron otra vez de colectivo y entre cambio y cambio, Vane perdió sus artesanías; en ese lugar nos encontramos con la sorpresa de que las oficinas de migraciones de Perú y de Bolivia estaban cerradas y todos los que veníamos en el bus no teníamos mas que hacer que pasar la noche en Copacabana y madrugar al día siguiente a hacer sellar el pasaporte, la empresa de colectivos, nos dijo que ya había hablado con el personal de migraciones y que no había problema con que nos quedáramos esa noche en Copacabana, solo con la condición de regresar a primera hora a hacer sellar nuestros respectivos pasaportes, yo olía algo extraño en el ambiente, pero con el cansancio que teníamos, lo mejor era ir a pasar la noche allí y madrugar al día siguiente.

El tipo de la empresa de colectivos nos citó a la mañana siguiente a primera hora, donde nos dijo que nos llevaría a la frontera y nos volvería a traer a Copacabana, palabras que fueron un farsa, pues al final salió con mil pretextos y ni siquiera nos pagó el pasaje de ida y vuelta a la frontera.

Y estábamos otra vez en Kasani, mientras cruzabamos hacia el lado peruano empezamos a entonar otra vez "solo voy con mi pena, sola va mi condena, correr es mi destino para burlar la ley, perdido en el corazón de la grande Babilón, me dicen el clandestino por no llevar papel", en Perú todo estuvo bien, nos sellaron el pasaporte marcando salida sin problema, el lío como de costumbre lo vivimos en la oficina de migraciones boliviana, dónde de milagro no nos pidieron examen de orina, pues querían saberlo todo, y la razón muy sencilla: nuestra nacionalidad colombiana. Al final después de pelear, lloriquear y hasta hacer una buena actuación, terminaron sellándonos el pasaporte y pudimos volver a Copacabana.


BOLIVIA

I. Copacabana

Igual que antes de salir de Colombia, en un lugar llamado Copacabana compartímos con Laura lo que quedaba del viaje, ahora el turno le tocaba a Copacabana pero la de Bolivia, donde pasamos lindos días mojadas por la lluvia obstinada que caía por esos días sobre toda Bolivia, en ese lugar conocimos a un trío de personajes que se autodenominaba "Mixtura Fina" reconocidos mundialmente por su menú alimenticio: sanduche de palta (aguacate)24/7, uno de estos personajes: Mariano, me enseñó un par de trucos de magia, que por mala praxis me tienen con un sin número de monedas entre las orejas y otro tanto en el brazo, sin contar con los lapiceros que tienen orden de captura con copia en la Interpol.


De Lau y Ana lucía nos despedimos el mismo día en que Vane y yo partimos hacia la Isla del Sol a vivir una experiencia alucinante, no tuvimos tiempo de llorar ni de salir persiguiendo el colectivo en que se subió nuestro pequeño pony, pues nuestra barcaza zarpaba a la misma hora que su colectivo con destino al Perú.

Durante el recorrido a bordo del navío conocimos a una pareja de chilenos adorables con quienes no solo compartimos viaje, sino un par de noches, vinos y risas en frente del lago sagrado; al segundo día de nuestra estadía, valga aclarar que no se trataba de un cómodo hotel de lujo sino de una modesta carpa con su respectivo plástico y canaleta, pues la lluvia por esos días no quería detenerse ni con una cruz de sal dibujada sobre la tierra con un cuchillo clavado en la mitad; nos encontramos otra vez con el trío del sanduche de palta y con el al segundo majo de este viaje, porque el tercer mago se quedó en Copacabana después de enseñarme el truco de la moneda antigravitacional que no he podido poner en práctica porque las agencias espaciales del Tio Sam me tienen vigilada y no pienso compartirles semejante proesa, sencillamente, porque no lo merecen, a eso le llaman los que saben karma, maldito karma.

En ese lugar pasamos dos noches a punta de carpa, lluvia y menú auspiciado por mixtura fina, vimos amaneceres de ensueño, quisimos colaborarle a Cortázar con su soñado oficio de cazar crepúsculos, pero como tampoco eramos cineastas, fracasamos en el intento, recorrimos las ruinas de la montaña y como no podía faltar la sumergida en el lago, probamos sus deliciosas y al mismo tiempo muy heladas aguas, de las cuales salimos tiritando pero felices, allí también adquirimos un increíble bronceado boliviano, que nos hizo agradecerle al universo por el hecho de no tener cámara entre nuestras pertenencias para que no quedaran pruebas del tono que adquirieron nuestras pieles.

Nos despedimos de la Isla del Sol, evidentemente sin ganas de irnos, ese lugar atrapa desde el mas experto en huir hasta al mas incauto de todos, así que si alguien se anima a ir, mejor lleve provisiones para quedarse al menos una semana allí totalmente desconectado del resto del mundo, aseguro que valdrá la pena.

Sin más regresamos a Copacabana, pasamos allí una noche, nuevamente en la casa de doña Nelly la de los dientes enchapados en oro con forma de corazón y su invitación que tuvimos que rechazar por fata de tiempo, ya que se trataba de una fiesta organizada por ella donde invitaba a todo el pueblo, con turistas incluidos,no importa que fueras indio, negro, blanco o hasta gringo, podías disfrutar de baile con orquesta, comida y cerveza paceña, todo gratis porque Nelly invita para ganarse el respeto del pueblo, ese evento ocurrió dos semanas después de nuestra partida de Copacabana.


II. La Paz

Y vuelve a sonar el clásico de Papo en versión acomodada "porque no hay nada como ir juntos a La Paz", esta vez no llegué con traumatismos en mi cabeza por fortuna y la compañía no pudo haber sido mejor que la de mi gran amiga Vane.

Estando allí otra vez fuimos a buscar el hostel donde paramos el año pasado con nuestros amados amigos Max y Cata, solo faltaban ellos dos para que la felicidad fuera completa, pero como no podíamos convertirnos en un par de lloronas porque corríamos el peligro de convertirnos en un elemento de exhibición para la calle de las brujas al lado de algún talismán o de la canasta con palo santo o lo que es mas terrorífico, al lado de los abortos de llama disecados.

Así que siguieron las aventuras, por las calles de La Paz al ritmo de la renga porque "cuando vaya pa' Bolivia por las calles voy a andar, quizás entre en un cine y después entre en un bar,: seré amable con la gente, les daré mi corazón, y a cada fiesta que me inviten, les cantaré mi canción", y así fue, especialmente el día en que queríamos hacer conquista intelectual a la salida de una conferencia llena de antropólogos, sociólogos y filosofos, de esos que tienen la mala costumbre de cautivarnos, pero la conquista duró poco porque nos fuimos a acompañar al pueblo, a la gente que protesta día y noche en frente de la casa de gobierno y que no teme a la policía, porque la policía que por cierto parece que fueran hombres disfrazados de policía de juguete, les teme a ellos...mas les vale, y que NO SE CONSTRUYA EL PUENTE DE LA GARITA, porque más de una chola se quedará sin pan para darle a sus hijos en casa.

De nuestra visita a La Paz no podía pasarse por alto el paso por la calle de las brujas ya mencionadas, por donde pasamos con carita feliz para que no nos contrataran de lloronas, o lo que es peor, para que no nos disecaran y nos dejaran en la vitrina de algún local, allí conocimos a doña Adela quién por su nombre sonoro nos puso a cantar "si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar, si es por mar en un buque de guerra, si es por tierra en un tren militar", esa encantadora mujer que no podría huir por mar por simple imposibilidad geográfica, ahora, lo que a su lado aprendimos es que si llevas un condorcito pequeño en tu mochila tendrás un viaje bonito, que si alguien te regala un gallito, es probable que conozcas a un chico que conquiste a tu corazón o que te vuelvas irresistible para el género masculino, al igual que para el femenino si te regalan una gallinita, que los talismanes te auguran buenas cosas según la figurita que traigan adentro que puede ser desde una casa, un auto, buena vida y hasta una pareja, usted escoja nomás .

Adelita al vernos tan entuciasmadas, nos hizo un para de presentes, para que tengamos buena fortuna y encontremos y un amor o que el nos encuentre a nosotras, hasta ahora, Vane y yo andamos de una racha sorprendente, a ella todos la invitan a una cosa y a la otra, y a mi, los rizos se me han potenciado a tal magnitud que su poder de conquista no tiene precedentes.

En La Paz también pasamos por el mercado de las Alasitas, que es una alucinación total, allí venden cualquier cosa que uno se llegue a imaginar pero en versión miniatura, como para el chapulín colorado cuando se toma sus pastillas de chiquitolina, se encuentran cosas muy bizarras, tanto que yo terminé comprándole a mi amigo Nico Valentini una casa con papeles, es decir, con escritura pública y todo el asunto, Vane firmó de testigo y la señora que se la rezó decía "santa barbara, santa ana, san no se quién, san tal y san pascual, que ese muchacho Valentini tenga su casa...en allá" y lo repetía varias veces, Vane y yo no sabíamos si ponerle seriedad al asunto o morirnos de la risa, ahora Nico tiene su casa, en modelo alasitas, esperemos que pronto nos invite a vacacionar a su nueva casa ...en allá.

Solo falta un lugar por relatar de nuestro recorrido por La Paz y no podía ser otro que la locura de mercado del alto, del que nos habremos caminado una quinta parte o quizás menos, pero del que regresamos llenas de cosas, entre ellas mochilas, vestidos, faldas, camperas, sacos, medias, calzas y de milagro no nos chantan algún balón pinchado o un par de zapatos con la suela desgastada, porque no hay lugar mas bizarro después de las alasitas que el mercado del alto y si no me lo cree vaya usted para que lo compruebe con sus propios ojos.


Entre todas estas aventuras hubo un día en que nos escapamos de la ciudad y nos fuimos a conocer en persona al original del monolito fraile


III. Tiwanaku

Llegamos a ese lugar donde las rocas toman las formas que nuestros ancestros eligieron para permanecer entre nosotros a pesar de la destrucción, la suplantación, la degradación y todos aquellos otros males que nos trajo el mundo occidental; allí no sabíamos si reír o llorar, la indignación se apoderó de nuestro ser al ver tanta profanación junta, tanto descuido, al observar el robo que la iglesia misma le hizo a la cultura, cuya muestra mas descarada y evidente fue el templo ubicado en la plaza principal del pueblo, construido con las rocas que hurtaron de los monumentos, de la cruz del sur que partieron en mil pedazos y que tuvieron el descaro además de usar las imágenes sagradas de los tiwanaku en parte de las columnas del templo para crear confusión en torno a la adoración de los dios-ses.

En los museos, porque en eso convirtieron a cada una de las ruinas, todo estaba hecho un desastre, tanto que no se comprendía por qué los costos tan elevados en la boletería, aunque estar en el templo sagrado, escuchar la acústica increíble del lugar a pleno cielo abierto ver al monolito ponce, al monolito fraile, a la puerta del sol, al espejo de las estrellas y a otras tantas maravillas fue muy hermoso. Quejas, todas las del mundo, empezando porque el museo de las rocas era el más descuidado de todos cuando debió haber sido el más importante, literalmente estaba en ruinas y eso que llevaba tan solo tres años funcionando.

Al final nos fuimos de Tiwanaku con el alma partida en dos e indignadas por el abuso y el hurto a una cultura tan ancestral y maravillosa como la que siglos antes se erigió en ese lugar.


IV. Coroico

Las ganas que teníamos de ir a la selva no se quedaron sólo en eso, pues nos pusimos en marcha hacia Coroico, ese lugar famoso por su antigua carretera también denominada como "la ruta de la muerte" allí estuvimos en medio de la montaña, nos sentíamos como en algún pueblito de cordillera colombiano, aunque el lugar tenía algo de misterio, una energía extraña corriendo por las calles, las casas y hasta por los rostros de las personas, se respiraba cierto aire de invasión y de maltrato, no se si fue sugestión mía pero había algo raro en ese pueblo, aunque el paisaje compensa cualquier cosa, ver las montañas llenas de verde y con un par de nubarrones acompañándolas no tiene precio, esto sumado a que en esa región de la geografía boliviana se cultiva café orgánico, muy similar al que uno se encuentra por Colombia, eso me puso tan feliz, sentir ese aroma me estaba enloqueciendo y a Vane también, porque se quería salir por los poros de mi mochila toda la fragancia del café que hoy me hace compañía en las tardes rosarinas.

En ese lugar nos encontramos con la imagen que cualquier antropólogo aficionado pagaría por ver, justo allí desde una de las esquinas del parque había una chola afro, una negra de esas que uno fácilmente se encuentra deambulando por cualquier lugar del pacífico colombiano, lo cual nos llenó de interrogantes y empezamos a preguntar por esta maravilla, fue así como descubrimos un lugar al que no habíamos planeado ir justo en medio de la montaña.


V. Tocaña

No se trata de un pueblo común y corriente, es más bien una comunidad y ellos se autodenominan así, a mi también me gusta esa denominación, me parece que tiene un significado más apropiado para lo que ellos son y lo que comparten entre sí. Ese lugar incluso no cuenta con la infraestructura de un pueblo de los que uno está a costumbrado a ver, tanto que el día en que llegamos, una de las señoras que venía con nosotras en el colectivo nos invitó a quedarnos en su casa y se bajo antes del colectivo, así en plena carretera -no pavimentada-, y se subió a su casa que estaba a unos treinta metros por un caminito, nosotras le dijimos que primero queríamos ir a la plaza y mirar para no incomodarla, lo más particular fue que el colectivo dio una curva más y ya estábamos en la "plaza" que no era mas que la calle donde estaban la escuela, la iglesia y un par de tiendas, en una de las cuales a plenas nueve de la mañana había un grupo de sujetos tomando cerveza  paceña, entre ellos, el propio dueño del local.

Al encontrarnos con semejante paisaje, decidimos entonces regresar a la casa de Benancia, donde me encontré con unos ojos que me mataron de amor, esos eran los ojos de Joaquín, un pequeño de año y medio de edad, que literalmente se enamoró de mi o de mi pelo, aun no lo se, pero era el mas coqueto del mundo conmigo y yo feliz con él y con el sonido de su tambor.

En ese lugar compartimos con Elvira y Vlentina, un par de chicas chilenas bastante divertidas, con a quienes llevábamos cruzándonos por el viaje en repetidas ocasiones, la primera vez fue en Cuzco, luego en Copacabana y luego en Coroico, de donde partimos juntas hacia Tocaña a seguir viviendo la aventura denominada Bolivia, el menú allí siguió siendo sanduche de palta, patrocinado nuevamente por mixtura fina, pues en la única tienda del pueblo no había más que un tendero borracho que del pedo que tenía hasta le preguntaba a uno cuanto le debía devolver y para acabar de ajustar se disculpó por su estado, diciendo que su esposa había muerto, nosotras muy avergonzadas le dijimos que lo sentíamos, frente a lo que respondió que ella había muerto hacía diez años, entonces nosotras no sabíamos si reírnos de su mal chiste o apenarnos de su dolor.

Luego de la tienda, nos fuimos a explorar el pueblo, e inesperadamente estábamos en el patio de doña Candelaria, que viene a ser la madre de Benancia, estaba ahí sentada tranquila sintiendo el aire, observando la montaña, escuchando al viento zumbar y a las aves del campo trinar, todo parecía más que un sueño, una alucinación, ella se veía tan tranquila, nos transmitía toda su paz y nosotras no podíamos hacer otra cosa que sonreir, pasamos gran parte de la tarde compartiendo con ella música e historias y seguimos recorriendo la montaña hasta que se hizo de noche y la luna llena se nos mostró como un gran faro en el cielo.

Al día siguiente nos despedimos de Tocaña, de su paisaje y de su gente bella, con las ganas de regresar más temprano que tarde a compartir muchos más días con las personas y el paisaje.


*La despedida

De Tocaña nos fuimos directamente a la Paz, porque "no hay nada como ir juntos a La Paz", donde pasamos la última noche de viaje activo juntas, pues ya por falta de tiempo y presupuesto era hora de que Vane partiera hacia el norte y yo hacia el sur, recorrimos otra vez un poco la ciudad, empacamos bien nuestras mochilas a las que ya no les cabía un recuerdo ni un trapo sucio más, al amanecer, vane partía primero que yo, así que tomé su mochila y la acompañé hasta el colectivo y sin más, nos abrazamos, no lloramos tanto como el año pasado, nos dijimos cuanto nos queríamos y chao, hasta pronto, ojalá que la  próxima vez sea en Colombia.

Como mi colectivo salía en la tarde, decidí aprovechar el tiempo libre para recorrer mis calles favoritas de La Paz con el corazón suspirando especialmente en aquel lugar donde se escucha la voz del poeta decir...

Certeza

De la profunda herida inflingida,
nunca manó la sangre desalentada,
que pudo conceder:
"el mar está más lejos que una noche pasada".

En la ronda de las oscuras horas
Una sangre fecunda y porfiada,
se empeña en repetir a cada instante:
"el mar está más cerca que mañana".
                                         
                                                                  Jaime Caballero Tamayo


ARGENTINA


I. Ledesma - San Francisco

Y regresé al país austral con un cansancio terrible, así que volví a encontrarme con mi amigo el mago, quién me invito a la selva, propuesta a la que no me pensé negar, así que nos encontramos en san  Salvador, tomamos colectivo a Ledesma donde tuvimos que pasar la noche para poder madrugar al día siguiente a San Francisco, lugar al que nos llevó un amigo suyo -el veterinario carnívoro-, por el camino, encontramos un árbol de guayabas, para mi era como un sueño hecho realidad, hacía tanto que no me comía una de esas frutas que fuí muy feliz al degustar nuevamente su sabor.

Ya en san Francisco, todo parecía un sueño, sólo se respiraba aire puro, no había señal de celular, la gente se veía pasear por los caminos muy sonriente, a cada curva de la carretera había un nuevo paisaje digno de ser enmarcado, desde las montañas, los abismos, los animales y los torrentes de agua, en ese lugar sentimos una conexión increible con la naturaleza, tanto, que nos mirábamos y se notaba en la cara del otro un estado de felicidad que pocas veces se puede experimentar en la selva de cemento.

Me despedí del mago, quién desapareció misteriosamente en un clic y continué mi camino hacia la ciudad natal del comandante Ché Guevara.


II. Rosario

Otro largo viaje en colectivo y otra vez el río Paraná a pocas cuadras de mi casa, calles para recorrer en bicicleta, un altillo desde el que se ven los mejores atardeceres de la ciudad, los rosarinos del piso de abajo, amigos entrañables, el silvato del tren en la noche y vuelta a la realidad, perdón a la cotidianidad, porque Rosario siempre estuvo cerca

lunes, 3 de marzo de 2014

Viaje sin cámara: La ida

Hace un par de meses, me debatía entre ir a surcar la montaña y ver el mar de Chile cantando con entonado acento "Cuando pa' Chile me voy, cruzando la cordillera, late el corazón contento, una chilena me espera", pero del otro lado pensaba en arrancar camino arriba para abrazar a mis extrañadas amigas y de paso aprovechar para surcar los andes.


ARGENTINA


I. Viaje a dedo

Era jueves como en el viaje pasado, y yo ahí estaba con mochila al hombro emocionada con la idea de regresar a recorrer esos paisajes que la vez pasada me dejaron palpitando más fuerte el corazón, se bien que pude haber quedado con apunamiento o soroche crónico, pero se parece tanto al amor por la montaña que no se convirtió en obstáculo.

Y arrancamos!, iba con mi compañero de aventuras por Rosario, ese amigo que es como un hermano en este lugar donde para escuchar un acento colombiano basta con ir a visitar su casa y cocinar porotos de esos que aquí quedan duros como piedras sin importar si fueron remojados con  tres días de anticipación o si fueron tirados a la olla así no más. Pues tomamos el colectivo hasta la "ruta 9" y allí nos dispusimos a echar dedo literalmente, nos aventaron cerca de siete autos, se contaron entre ellos colectivos, camiones, destartalados, ultimo modelo y hasta un cargador de soja, del que tengo memoria como si ayer mismo hubiésemos pasado la noche en su volquete con residuos del alimento transgénico incluidos (que olor a agro tóxico!) y acompañados por las almas del cementerio que se encontraba a tan sólo un muro de distancia.  


II. Córdoba

El viaje continuó sin sustos ni fantasmas perseguidores, llegamos a dedo en medio del sol inclemente sólo hasta la ciudad de Bell Ville, en la provincia  de Córdoba, luego, colectivo hasta Córdoba capital, donde nos esperaba otra compatriota colombiana, la bella y loca Diana con su gato Leo y su amiga Frida, la gata invitada para las vacaciones, en esa ciudad recorrimos plazas y parques escuchamos el acento cOoordobé y hasta nos embriagamos durante un par de noches. Mi amigo se siguió hacia Chile, no se si lo esperaba una chilena, pero nuestros senderos se bifurcaron, ya se imaginarán ustedes a mí quienes me esperaban.

Las historias ocurridas en esta provincia no terminan aquí, pues aún no me había visto con Florencia, una cordobesa a quién conocí en Bolivia durante el viaje anterior y que no podía perder la oportunidad de estar en su tierra para saludarla, tampoco me podía quedar sin saludar a Esteban, otro cordobés amigo que conocí en Rosario, de enorme sonrisa y calidez total con guitarra incluida, con el pasamos una noche entre cantos desafinados y desentonados, chamuyo cordobés aportado por su amigo Daniel y risas infaltables.

Con Florencia nos fuimos de acampada cerca de Carlos Paz, mas exactamente en cuesta blanca, caminando un poco mas hasta llegar a la famosa playa de los hippies, un lugar absolutamente hermoso, incrustado en la montaña, con un rio cristalino y arena mágica que brilla más que la del mar con los rayos del sol, allí conocimos a Diego que viene a ser el romeo de Flor y a Martín un chico de Quilmes -es un pueblo no una cerveza para este caso- muy amable que nos ayudó a cargar la mochila en un tramo de la caminata. 

De allí a correr porque se acababa el viaje por Córdoba y me esperaba Hugo quién más adelante me llevaría en su vehículo de encomiendas hasta mi siguiente parada, ello gracias a Daniel el amigo chamuyero que conocimos en la casa de Esteban.


III. Jujuy

Ahi estaba yo, muy bien sentada en el asiento de copiloto de un auto que llevaba encomiendas de Córdoba capital a Tucumán, Salta y Jujuy, todo durante la noche y la madrugada, fue una locura total, tanto que en un momento me sentí en una película de terror, tal vez fue el segundo capítulo de la amanecida al lado del cementerio, pues íbamos por una carretera en línea recta, casi desolada, yo del aburrimiento ya me estaba quedando dormida, cuando de repente abrí los ojos y justo ahí, adelante de nosotros iba un camión gigante con el logo de una empresa dedicada a la fabricación de ataúdes, si señores, de cajas de muerto, a plenas tres de la mañana, en una carretera desolada, un terror total. Al final llegamos a San Salvador de Jujuy  sin cajas de muerto ni cadáveres empaquetados, o al menos eso no me dio a entender Hugo.

Seguí mi rumbo sin hacer paradas en capital, mas bien camino a la montaña, pensada mas en grande justo ahí en el cerro de los siete colores de Purmamarca, debo confesar que me esperaba siete colores de vegetación y no de tierra, pero fue muy hermoso estar allí, sentir como los andes empezaban a estar mas cerca de mi, ver la montaña, apreciar las noches estrelladas bastante lejos del nivel del mar,tanto así que dos de ellas se pusieron a jugar en el cielo mientras yo asomaba mis ojos por fuera de la carpa en ese camping a donde me mandó Patagua, el hombre de los charangos en el centro del pueblo.

Luego de esa noche, el viaje por el norte argentino siguió rumbo a Tilcara, donde me encontré con un viejo mago conocido, con quién compartí un par de días alucinantes en un lugar donde el hecho de tener montañas de tierra te hace sentir en otro planeta. Con él visitamos el taller de Haro Galli, un artista que definitivamente vale la pena conocer y publicitar, por esa particular forma de representar a nuestros campesinos andinos y sus tradiciones, también fuimos a un recital donde una amiga suya: La Lule quién presentaba su primer trabajo discográfico con su voz hermosa.

Me despedí de Tilcara y del mago, y con ello no solo del norte argentino sino del país en sí mismo, pues mi siguiente parada tenía cara de chola.


BOLIVIA


I. Villazón y el viaje a La Paz

Otra vez tener a la mano el pasaporte, hacer una fila eterna y cantar "solo voy con mi pena, sola va mi condena", diligenciar un formulario en el que te preguntan hasta si vas a entrar a Bolivia por mar y si has tenido problemas graves con la ley, en fin, tramites burocráticos que atan a las personas arrancándoles poco a poco su libertad.

Luego de las quejas, y ya con el pasaporte sellado, me encontré con un grupo de personajes únicos en su especie, ellos, "los chicos de La Rioja" tres chicos que se llamaban Charly entre ellos y una linda chica: Naty, quienes al igual que yo iban para La Paz, así que nos juntamos y nos fuimos en el mismo colectivo rumbo a la capital de las calles inclinadas y los nevados imponentes en medio de los andes, y otra vez se vino un tema a la mente con algo de distorsión "porque no hay nada como ir juntos a La Paz".

En el colectivo íbamos los cinco juntos en la última fila de asientos muy contentos y divertidos, ya se entraba la noche y cada quien fue durmiéndose como pudo, cuando de repente, un salto, gritos y un fuerte golpe en la cabeza, varios sentimos que se había llegado la hora final, pero fue mas el susto que nos generó el irrespeto del conductor al pasar un hueco de la vía a alta velocidad y el golpe en la cabeza que despertó a más de uno, como al Charly propiamente dicho que salió volando casi hasta la mitad del colectivo y a Willy -otro de los charlys- que dió una vuelta en el aire ya que llevaba los pies sobre el asiento de adelante.

Al fin llegamos a La Paz con un cansancio terrible, pero ahí estábamos más tranquilos y con ganas de dormir en un lugar estable y sin más sobresaltos.


II. La Paz

Nada como un buen hostel, un buen baño y descansar después de un viaje tormentoso, y como llegamos en la mañana, en la tarde La Paz fue nuestra, salimos a almorzar al mercado, caminamos por la peatonal, visitamos la Plaza de Murillo, fuimos a un mirador, al estadio y nos paseamos otro rato más por la tradicional plaza de San Francisco y a descansar, porque a varios aun nos dolían los golpes que recibimos en el colectivo.


III. Copacabana

No es la ciudad donde habitan Maru, Petronilo, Guadalupe, Susy y Laura, aunque podrían aparecer algunos paralelos asustadores. Yo no lo podía creer, ese pueblito al que la última vez había llegado en barco y del que me había ido caminando con mochila al hombro, estaba otra vez ahí frente a mis ojos aletargados, el Titicaca otra vez en frente con su inmensidad, me estaba enloqueciendo de la felicidad y de hecho no pude ocultarlo y grité, fue tan genial volver a estar allí.

Y las aventuras solo estaban comenzando, recuerdo que nos quedamos en una cabaña justo en frente del lago, desde mi cama, tapada hasta el cuello con las cobijas abrí los ojos en la mañana y lo primero que vi fue a un barquito de totora flotando sobre sus aguas; ese día fuimos a la montaña del viacrucis, que lo es literalmente, para subirla hay que tener tremendo estado físico y provisiones de hoja de coca. La vista del lago desde aquel lugar parece un montaje fotográfico, solo hace falta poner un par de patitos de hule al lado de las embarcaciones que allí descansan para completar la imagen.

Le dije a Copacabana hasta muy pronto y a los chicos de La Rioja, los abracé con un "ojalá nos volvamos a topar"


PERÚ


I. El Cuzco

Tras dos horas de espera en la terminal al fin estaban ellas ahí con su carita de emoción, mientras a mi me saltaba el corazón por volverlas a ver; la primera en aparecer fue Laurita, con una campera blanca, yo la reconocí a lo lejos y mis ojos no pudieron evitar llenarse de lágrimas, detrás de ella venían Vane y Ana Lucía, yo salí con mochila al hombro directo a abrazarlas, estábamos tan felices de volver a encontrarnos, parecía que el tiempo no hubiera pasado y que tan solo un día antes hubiésemos estado juntas tomándonos un café y escuchando tangos en el málaga.  

Una vez caminamos desde la terminal hasta la plaza de armas con mochila incluida, decidimos alojarnos en el mismo hostel del año pasado, ahí al lado del restaurante vegetariano; el Cuzco estaba bastante lluvioso, pero eso no fue obstáculo para disfrutar el paisaje, las calles, la gente y lo mejor de todo, la compañía que había estado lejana durante largos meses.

En una de esas jugadas del destino que uno no se espera la conocimos a ella: a doña Eva y a su amorosa familia, el trato que recibimos de su parte nos hizo sentir como en casa, con ellos comimos almuerzo tradicional cusqueño que empezó por un delicioso Pisco Sour, seguido de papas a la huancaína -Laura, y la huancaína donde está? -, tallarines horneados, ají de tomate, chicha morada y hasta inca-kola para el que se quisiera antojar, mate de coca para la digestión, y luego, cervecita cusqueña negra para pasar una tarde llena de risas y de fantasmas, (esta vendría a ser la tercera parte de la historia de terror del viaje) pues Vane y Laura vieron un espectro reflejado en uno de los vitrales de la casa y se pusieron pálidas literalmente del susto.

Con doña Eva y su familia recorrimos parte importante de los sitios que sí o sí hay que conocer del Cuzco, nos sentíamos como en una suerte de tour de esos que te da un familiar cuando vas a conocer la ciudad en que vive, tanto así que nos prestaron unos curiosos abrigos para subir al cerro en medio de la noche a divisar la ciudad, dónde por fortuna no había cámara entre mis pertenencias, pues de lo contrario las fotos mostrarían los bocadillitos en que terminamos convertidas.


II. El Valle Sagrado

Llevábamos, ya varios días en el Cuzco y no nos decidíamos si ir o no a Machu Pichu tanto por razones ideológicas como monetarias, así que para no alargar más la toma de decisión arrancamos rumbo al valle sagrado, la primera parada fue Ollantaytambo, lugar que conocíamos de el año pasado pero al que habíamos ido por la ruta de pisac y no por la de nos nevados que fue una locura total, tanto que yo tenía ganas de dormirme en el colectivo, pero no podía cerrar los ojos por la emoción que me generaba ver cada maravilla que se iba asomando durante el recorrido...hasta la maleza era hermosa: vestida de flores amarillas.

Una vez en Ollantaytambo y sin los dolores de rodilla del año pasado, recorrimos el pueblo, tendimos paño, exploramos las ruinas, nos percatamos de la forma de mazorca que tiene el pueblo, la canalización y el sistema de riego inca que aun sigue vigente, los perros eternos compañeros y especialmente fuimos muy felices; pero como diría la canción "todo tiene su final, nada dura para siempre", hubo que emprender camino hacia el siguiente destino denominado Pisaq.

Para llegar a Pisaq desde Ollantaytambo, debe tomarse un colectivo a Urubama, atiborrado de lugareños e historias locas que en esta ocasión no relataré; y de allí tomarse otro con destino a Pisaq. Resulta que todo iba bien, incluso la conversación que sosteníamos con un español residente en Urubamba que trabajaba en el Valle Sagrado, en una empresa de turismo comunitario; mientras el nos comentaba su experiencia, los lugareños escuchaban atentos, era muy particular como la cholita que estaba sentada al lado de Vane miraba fijamente a Juan, cuando ya ibamos llegando a Urubamba al fin los oyentes rompieron el silencio y empezaron a opinar sobre el tema en discusión, fue tan hermoso estar ahí escuchando su testimonio.

Nos bajamos del colectivo, nos despedimos de los compañeros de viaje y salimos en búsqueda de transporte para Pisaq, la noticia que recibimos fue que el último se había ido hacía  media hora y que para llegar a nuestro destino era necesario esperar al día siguiente y tomar el primer colectivo que salía a las 5:30am; fue así como sin intenciones de nada, terminamos pasando la noche en un hotel lujoso con precio de hostel en el corazón del valle sagrado: Urubamba.

Y como ya estábamos ahí, pues aprovechamos para recorrer un poco el pueblo en la noche, fue así como nos encontramos con una plaza de armas poblada de árboles que más que eso parecían la casa de un par de hadas, tal vez de las amigas de campanita y de los niños perdidos del país de nunca jamás, luego entramos a un café donde lo que menos no esperábamos era que su dueño fuese un gran ceramista, ese lugar parecía un museo de cerámica, realmente bello.

Descansamos en nuestras confortables camas, disfrutamos de nuestro baño privado y al día siguiente madrugamos rumbo a Pisaq, a dónde llegamos muy a las 6:30am y emprendimos camino rumbo a las ruinas del templo del sol y de la luna y el cementerio inca mas profanado que se conozca, en ese lugar pasamos un hermoso día, Vane y yo no pudimos evitar recordar a Hipolito, el chico que conocimos por ese camino en el viaje anterior con un bastón de madera y flores silvestres en la mano, mientras que sobre su cabeza llevaba una gorra emblemática del comandante Ché Guevara, y quién nos habló del papel que estaban desempeñando las ONG'S en su pueblo dañando el rio y abusando de los campesinos, nos mostró el camino al INTIWATANA, camino que esta vez nosotras le mostrábamos a Laura y a Ana.

Para describir el lugar y la sensación que te invade cuando abres los ojos y ves la imponencia de la montaña y el amarillo de la mal llamada maleza, se necesitarían rollos infinitos de papel, así que queda la recomendación para ir y dejarse atrapar por la magia del lugar.

Terminó el recorrido por Pisaq, incluyendo ruinas arqueologicas y mercado de artesanías, lo que hizo que llegara el momento de regresar al Cuzco y con ello iniciar el viaje de regreso hacia el sur, haciendo caso omiso a Charly García porque no fuimos en tren, tampoco en avión.