viernes, 29 de enero de 2016

Lejos de Buenos Aires

La gente cambia más de lo que te imaginás, eso me dijo el viejo que me encontré anoche por calle laprida mientras paseaba la perra de alquiler que quiero sacar de mi casa a palazos.

Nunca fuiste a Buenos Aires, las calles que recorría Borges, las plazas en que protestan Mafaldas y Miguelitos, no van a ser pisadas nunca por vos, sos la basofia mas pura de un escritor latinoamericano, estás lleno de mentiras y culturizado a lo yanki, no te alcanza la cabeza para otra cosa más que para palabrear a incautas damicelas que visten de pantalón, camiseta y zapatos deportivos, una noche te atreviste a tocarme, y tu tacto me llegó a las vísceras, te convertiste en el peor parásito que puede invadir a un cuerpo, por fortuna tomé el mejor laxante, el de la ausencia y el olvido, que sumado a los  mas de cinco mil kilómetros que nos separan ha sabido sacarte desde lo mas profundo de mis entrañas, lástima que siga haciendo efectos secundarios en mi cerebro.

Anoche el viejo me lo dijo, siguió caminando por la vereda de en frente hasta que lo vi perderse entre el paso de un colectivo y unos hinchas gritando a todo pulmón.

miércoles, 27 de enero de 2016

Gatuna

Hoy desperté con ganas de convertirme en una creatura felina, así que decidí tomarlo cómo propósito del día. Lo primero que hice fue tomar una taza de leche tibia, sentarme un rato a mirar desde mi ventana esos pequeños bichitos que se despiertan con el sol y vuelan por todas partes,  intenté atrapar un par, pero mi falta de pericia en el asunto hizo bastante complicada la tarea.

Mas tarde, me di un baño general y exhaustivo,  por las dudas, esmalté mis uñas para verme perfecta, salí a dar un paseo por el vecindario, escuché como desde varias terrazas me llamaban y me hice la difícil, tanto así, que a un par de pretendientes envié llorando a casa.

Entrada la tarde, dormí una larga siesta de la que con mucho esfuerzo logré despertar para hacer un paseo crepuscular y recibir los últimos rayos de sol del día, que a mi parecer, son los mas tibios; llegó la noche y con ella los maullidos de los gatos vecinos que quieren llamar la atención, el llanto desgarrador de mis amigas en celo, las corridas de un techo a otro tratando de descubrir nuevos mundos y ese fantástico hecho de subirse al árbol más alto a contemplar la luna, lástima que justo en ese momento llegaron los bomberos y un cuerpo de ayuda psicológica para bajar de allí a la chica que se quería suicidar.