viernes, 11 de abril de 2014

Disvariaciones procesales

Me hablaban de la constitución americana, de la carta magna, de los juegos de poder, de su partición en tres pedazos, más yo me quedé allí sentada intentando ignorar esas palabras que se repetían una y otra vez careciendo cada vez mas de sentido.

Ha regresado el caso del nombre de la botella y de la naranja sociológica; no puedo negar que al oir hablar de este último tema me imaginé a Marx con hepatitis, totalmente amarillo, sin un solo puntito rojo y muy saludable a la hora del desayuno.

En ningún momento apareció un libro o película que mostrara las perversiones del proceso penal y tampoco apareció la selección del fútbol holandesa, sólo se vio a Sócrates tomar la cicuta sin cambiar de color al realizar este acto al que no asistieron Platón y Xantipa. Al parecer el brebaje que se tomó el padre de la mayéutica, se lo llevó a deambular por los escritorios de Rousseau y de Mosntesquieu, la verdad, fue que todos creíamos que se había escapado junto a este par de personajes a fundar el estado de los jugos, los cascos, las membranas, las cáscaras y las semillas, sin embargo, todo ello no fue más que una falacia, sólo se dedicaron a hablar de los veinte años que se pasó Ulises en batalla persuadido por un monarca, montando a caballo intentando convencer a los guerreros de pelear, quienes no tenían fuerzas porque estaban enfermos de escorbuto por culpa de la naranja sociológica carente de vitamina C.

En cuanto al nombre de la botella, no se encontró ningún Ecco reflejado entre el agua y la soda de Narciso el de la abundante cabellera, pues el líquido del lago se transformó en naranja gracias al capricho de los ídolos de la verdad.

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