miércoles, 30 de abril de 2014

Insomnio absurdo

Anoche no dormí, no pude pegar ninguno de mis ojos por más que lo intenté, incluso estuve tratando de usar un poco de pega, pero ni así lo pude lograr, no se a qué medidas tendré que recurrir para la próxima noche, esta situación se me está saliendo de las manos, se está pasando directamente para mi cabeza, pasando por mis parpados, los cuales han sido los más afectados con esta medida extrema del insomnio obligado.

Te esperé toda la noche y no quisiste aparecer, ahora me pondré el traje de murciélago de ciudad, tomaré un par de abrigos y me airé a la cama justo antes de que salga el sol, no vaya a ser que se me carbonicen los ojos y no te pueda ver la próxima noche en que el instinto me diga que debo esperarte sin parar de contar los segundos.

Niebla nocturna

Por estas horas, la ciudad se va llenando de una bruma bastante densa, tanto, que al asomarse por el ventanal no puedes alcanzar a  ver si aun es de noche o si el sol está a punto de salir, parece que a los autos se los ha raptado una aplanadora, los semáforos, titilan sin parar de un color que no es rojo ni verde, de vez en cuando se escucha el susurro del viento y la caída de un par de gotas de lluvia.

De repente, se siente como un multitud de animales va brotando de las aguas del río y tomando lentamente vida propia, parece que paso a paso se hacen más y mas gigantes, se manifiestan con unos ruidos bastante exóticos para los oídos citadinos.

Vuelvo a asomarme a la ventana y veo que han desaparecido las criaturas, de nuevo las calles están desiertas, la niebla sigue constante, pero observo algo nuevo, algo que no había visto las veces anteriores, me tardo un poco en identificarlo, en encontrarle algún sentido, más ahí está tanto o más inmobil que yo, y como no estarlo si se trata de esa cara que le muestro al mundo ciego de afuera, de hoteles vacíos y horas que no andan, pues hasta los relojes se han quedado sin segunderos.

A lo lejos se escucha un nuevo sonido, que de hecho no es tan nuevo, es el más antiguo de todos en la ciudad, es el primero que llegó a traerlo todo con su chachalateo imparable, se siente que viene llegando cargado con los anhelos de ese futuro soñado que nunca fue, que se deterioró tanto como los vagones cargadores de trigo que fueron sustituidos sin ninguna explicación por camiones de propulsión a base de nafta.

Un olor va penetrando cada rincón del ambiente, no es gas carbónico ni se le parece, más bien se trata de algo relacionado con los anaqueles del abuelo, con su ropa, con las sábanas que lucían las camas de las tías, es un olor a antiguo que no puedo soportar, me hace sentir que estoy viajando en el tiempo, que el tren ha regresado, que el abuelo aun vive, que no han llegado lo autos a la ciudad, que a lo sumo habrá uno que otro carruaje adaptado para transportar a los mas burgueses de uno a otro lado de la ciudad.

El ambiente es totalmente extraño, tanto, que la luna se negó a salir  y yo me negué a irme a la cama, me quedé aquí sentada viendo como pasaban todas estas cosas extrañas acompañada de un té y de uno de esos animales que salieron de rio y que trepó hasta mi balcón para acompañarme a contemplar estos extraños sucesos.

sábado, 26 de abril de 2014

Señales de humano

El otro día, cuando me cité con vos para ver esa película que tenía un nombre que lo decía todo y que en el fondo no decía nada, que nos generó algo de intriga, no tanto por su contenido, sino por nuestro reencuentro después de una memoria perdida con todo el propósito del mundo; estaba a punto de cruzar como de costumbre las vías del tren, cuando misteriosamente vi aparecerse a lo lejos a un sujeto de aspecto ajado, con barba y cabello largo caminar al lado de una antigua bicicleta cargada de artilugios, justo por la vereda de enfrente.

Yo, que como tu bien lo sabes, soy bastante obstinada sin dejar la impulsividad que siempre cargo a cuestas, opté por cruzar la calle en lugar de cruzar los rieles, debo confesar que en ese instante lo primero que se pasó por la mente fue la imagen de Karenina, sin embargo, no pude detenerme mucho a pensar en ella, pues el sujeto de la bicicleta terminó por aparcarla cerca de un árbol, mientras que yo procedía de igual forma con la mía, luego, nos miramos, nos abrazamos, sonreímos y nos seguimos riendo por la particular forma en que el destino últimamente nos cruza por ahí.

No hubo mucho tiempo para hablar, ni ponernos una nueva cita del mismo género y calidad, pues mientras se desarrollaba nuestra cita, me percaté de que me estabas esperando, pues el humo se veía venir directamente hacia mi casi como una gran tormenta, nunca en la vida había recibido señales de humo y la verdad me alegró tanto que hubieses sido tu el primero en buscarme de esa manera tan cavernícola para romper con las formas que nos quiere imponer el sistema que anda sobre cuatro ruedas, que detuvo al tren la otra noche, que le pinchó la llanta trasera de la bici a mi amigo el de la barba y que te dejó sin crédito en el celular.


martes, 22 de abril de 2014

De vidrio e historia

Entre las dos siempre hubo cierta magia, pero como todo en el mundo es susceptible de romperse, la bola de cristal cayó lentamente al piso fragmentándose en miles de partes cual big bang, una de ellas levantó un pedazo grande que cayo justo en el centro, pero al sostenerlo entre sus dedos pudo observar como cambiaba de color a un rojo turquesa, muy parecido al  del color que tomó ese tubo en el que guardaron un poco de su sangre para un par de análisis ayer a la mañana, eso ocurrió porque salió lastimada, las heridas aún las tiene casi a carne viva, dice que le duele cada letra que intenta escribir, que le duele respirar y hasta le cuesta caminar tranquila.

Para la otra, el espejo no es el mejor amigo en este momento, pues le muestra un par de ojos enrojecidos que se achican cada vez mas, unos labios que tiemblan y un rostro que comienza a humedecerse no precisamente por efecto del agua o del sudor.

No hubo forma de reconstruir el cristal de la pitonisa, ya no hubo forma de seguir adivinando lo que pasaba a través del vidrio, se acabó la historia, tal como en el griego en que estas dos palabras significaban lo mismo.

Recuerdo que la última vez que vi a este par de féminas, venían muy campantes caminando por la avenida sin saber que a la vuelta de la esquina se iba a a desmoronar la causa que las ponía a caminar en rectilínea una a la lado de la otra.  



domingo, 20 de abril de 2014

No a los chupasangre!

Me dicen que pare, que no camine más, que deje que las cosas pasen sin que tenga que buscarlas, que me olvide del hombre de al lado que llora, que no me siente a su lado a acompañarlo; me piden que cambie ese menú con que me alimento día a día que le mata un poco más de muerte al plato, que no me puedo alcanzara a imaginar lo rico y jugoso que es sentirlo en la boca y luego en el estómago, que la pupila se te dilata, que luego puedas hasta tener más pesadillas de las que a un ser humano normal le pueden ocurrir en sus sueños.

Me piden que ejerza la profesión de los sujetos que habitan las cavernas de Transilvania, que visite una a una de sus cuevas pidiéndoles un bocadito de la sangre que le succionan a la gente día a día, noche a noche, que toque a la puerta de esos hombres que se interesan mas en su bienestar que en el del otro cuando ese otro es quién les proporciona el pan que se llevan a la boca cada mañana.

Se escuchan gritos en las calles, dicen que están protestando, los escucho, pero no entiendo bien lo que reclaman porque me han puesto un par de tapones en los oídos, me han atado de pies y manos para que no salga a unirme a la protesta, me quieren obligar a que no pinte los muros de la casa donde cada dos semanas se rinde culto a la inquisición; lo que ellos no saben es que estoy usando un par de trucos que me enseñó un viejo amigo para desatarme, y pronto verán lo que va a ocurrir en sus blanqueadas paredes.

viernes, 11 de abril de 2014

Disvariaciones procesales

Me hablaban de la constitución americana, de la carta magna, de los juegos de poder, de su partición en tres pedazos, más yo me quedé allí sentada intentando ignorar esas palabras que se repetían una y otra vez careciendo cada vez mas de sentido.

Ha regresado el caso del nombre de la botella y de la naranja sociológica; no puedo negar que al oir hablar de este último tema me imaginé a Marx con hepatitis, totalmente amarillo, sin un solo puntito rojo y muy saludable a la hora del desayuno.

En ningún momento apareció un libro o película que mostrara las perversiones del proceso penal y tampoco apareció la selección del fútbol holandesa, sólo se vio a Sócrates tomar la cicuta sin cambiar de color al realizar este acto al que no asistieron Platón y Xantipa. Al parecer el brebaje que se tomó el padre de la mayéutica, se lo llevó a deambular por los escritorios de Rousseau y de Mosntesquieu, la verdad, fue que todos creíamos que se había escapado junto a este par de personajes a fundar el estado de los jugos, los cascos, las membranas, las cáscaras y las semillas, sin embargo, todo ello no fue más que una falacia, sólo se dedicaron a hablar de los veinte años que se pasó Ulises en batalla persuadido por un monarca, montando a caballo intentando convencer a los guerreros de pelear, quienes no tenían fuerzas porque estaban enfermos de escorbuto por culpa de la naranja sociológica carente de vitamina C.

En cuanto al nombre de la botella, no se encontró ningún Ecco reflejado entre el agua y la soda de Narciso el de la abundante cabellera, pues el líquido del lago se transformó en naranja gracias al capricho de los ídolos de la verdad.

Revolver

Camina
corre
se detiene
observa
parpadea
y ahí está
tiene sentido
respira
se infarta.

Resucita
toma aire
no tiene sentido
abre los ojos
se distrae
continúa
divaga
flota.

Cae
concreta
para
resuelve
enceguece
comprende
se asfixia
muere.

Vive
toma aire
embrutece
ilumina
confunde
continúa
indetermina
se para...
 ...y camina

martes, 1 de abril de 2014

La casa de Guacharaco

Cuando era pequeña
al vecino de en frente
le apodaban "guacharaco"
no sonaba muy costeño
no era vallenatero
tampoco era ave nocturna

Su esposa
doña Consuelo
una señora gorda
muy colombiana
cada tarde
nos invitaba a su patio
a comernos su naranjas

En las noches
sobre las paredes blancas
de la casa de guacharaco
aparecían las mariposas
yo intentaba contarlas
pero como era tan pequeña
no alcanzaba a ver muy bien
las que estaban arriba

Esta noche quiero hablar
de mariposas y de guacharacas
escuchar un vallenato
imaginarme esa pared blanca
recordar a macondo
tomarme un aguardiente
sacar una foto de esta casa
y mandártela en un sobre
para que la pegues
cual mariposa en tu pared

El hombre tortuga

Cuenta la leyenda que si te adentras en las aguas del río Paraná y nadas hasta lo más profundo podrás encontrarte con la civilización del hombre tortuga, ese que una tarde abandonó su caparazón para convertirse en un ser normal y dejar de ser perseguido por curiosos y caza-rarezas de circo.

La otra tarde mientras pedaleaba cerca de los galpones que dan su cara al rio, vi una cosa extraña flotar sobre la corriente, no se trataba de un camalotal, de una barcaza destruida, ni de un cardumen de peces muertos por la contaminación de las aguas, sino algo completamente ajeno a la cotidianidad e incluso a lo que suelen llamar realidad, pues ahí estaba flotando a la deriva la enorme caparazón del hombre tortuga, yo no me atreví a pronunciar palabra, ni intenté rescatarla, solo me detuve a ver como se alejaba lentamente aproximándose cada vez mas al río de la plata y luego, si ningún pescador la atrapaba en sus redes, al inmenso mar.

Un par amigos me comentaron que hace unos cuantos días creyeron haber visto al hombre tortuga cerca de los galpones intentando hacerse pasar por un hombre común y silvestre, cuentan que como hacía tanto calor, este sujeto se quitó su remera con lo que salieron a la luz las cicatrices generadas durante la separación de su caparazón, según narran, tenían forma de golondrina.