Hoy en la tarde te vi pasar muy campante justo por al vereda de en frente, llevabas puesto un atuendo muy tu, recuerdo que al sentir que te acercabas, decidí ocultarme tras mi hermano mayor, ese que no quiere que salgamos a caminar en las tardes, porque te considera una mala influencia para una niña como yo, en cambio si una muy buena para él, pues afirma que los dos fueron cortados con la misma tijera.
Llamaste a mi hermano a los gritos para que saliera a jugar a la pelota contigo y más fue tu demora en gritarle que la de él en salir corriendo a tu encuentro mientras yo me quedaba sin lugar para ocultarme de tu mirada gatuna; por un momento creí que me ibas a invitar a verlos jugar un rato, pero el torpe de mi hermano daño el bello momento tomándome con fuerza del cabello hasta ponerme a llorar frente a ti. Durante más de una hora lloré desconsolada, a tal punto que tuve que usar mi vestido de flores para limpiarme la nariz, fue una escena demasiado vergonzosa para mi verte llegar con mi hermano luego del partido y que me vieras con los ojos hinchados de llorar y totalmente mocosa.
Noté que quisiste acercarte a mi, pero mi hermano inmediatamente cortó el camino que había entre los dos, diciéndote que era todo, que te fueras a tu casa antes de que tu mamá mandara a tus dos hermanos mayores por ti quienes aprovechaban siempre la oportunidad para maltratarte como lo hace mi hermano conmigo. Ya ibas de salida cuando yo me quedé mirándote, observé que te sacabas un papel arrugado del bolsillo mientras me mirabas y lo dejaste disimuladamente tirado en el piso al lado de la puerta de mi casa mientras me guiñabas el ojo.
Yo, que siempre he sido una gran estratega encontré la forma de levantarlo y guardármelo en el bolsillo de mi vestido antes de que mi hermano lo notara, tuve que esperar a que todos en casa cenáramos, acompañar a mi hermano a terminar empacar lo que faltaba en la mochila, lavarme los dientes y abrazar a mamá para poder ir a encerrarme en mi cuarto y de una vez por todas sacarme la intriga que me generaba el posible contenido de aquel papel.
Muy sigilosamente abrí la hoja arrugada y me encontré con la sorpresa de mi vida, pues el papel no tenía nada escrito que se pudiera comprender, la tinta se había distorsionado totalmente por culpa de la sopa que se me regó encima de la ansiedad que tenía de leer pronto el papel que guardaba en mi bolsillo.
Esta noche mi vestido está sucio, lleno de arena, de mocos y de sopa; mis ojos están totalmente inflamados y rojos; mis lágrimas se han agotado y para colmo, mañana nos vamos de la ciudad, ya nuestras maletas están listas, mamá dice que la nueva escuela es la mas linda del mundo, que viviremos cerca de grandes edificios y que ellos no van a volver a buscar a papá, el camión de la mudanza llega antes del amanecer.
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