martes, 31 de mayo de 2016

Mirada por dentro

Me han puesto dos enormes algodones adentro de las fosas nasales, tengo que respirar por la boca, que por cieryo, tengo anestesiada. Siento que en cualquier momento me voy a quedar sin aire, pero los algodones tienen porosidad aunque no mucha, debo estar abriendo la boca constantemente para que el aire pueda circular a través de mi.
Me han metido un espejo adentro y han visto el movimiento de mis cuerdas, me tocan con una madera y me aprietan la lengua con un algodón.
No se cuanto tiempo mas tendré que seguir aquí sentada esperando a que me retiren todos esos metros de algodón de la nariz,  tal vez me los dejen ahí para siempre o el tiempo en que permanezco aquí se haga eterno.
Sigo esperando, me han retirado los algodones y a cambio he recibido un largo visor que ha ingresado por mis orificios nasales y muestra en una pantalla lo que "soy por dentro" y me pincha los oidos mientras soy poseida por unas nauseas incontenibles.
Quisiera que se detenga todo esto pero no puedo hablar, me han cortado la voz y cada vez que intento decir algo, mas me enmudezco.
Ahora dicen que tienen que verme la cabeza por dentro, será que no basta con pensar que solo son cesos en movimiento constante.
Mientras tanto permanezco aquí sentada viendo desfilar a una suma indeterminada de personas, todas adelante mio, miran sus relojes,  ojean la puerta de salida, envían mensajes por sus celulares y pero sus pies al igual que los mios siguen clavados en el piso como pegados cual árboles a la tierra.

sábado, 28 de mayo de 2016

Zurro 2.0

El famoso Zurro que fue presentado como con aventurero al lado de su fiel camello, ha encontrado una nueva forma.

Ya no usa calzas pero a veces se viste de mariachi y con un guitarrón gigante en mano, sale a dar serenatas.

El camello lo dejó tirado en medio de la selva de cemento, de modo que anda en compañía de quién se siente a su lado en los colectivos que recorren la ciudad.

Ya no reparte flores por el centro, solo lanza pantalones, botas y guantes de trabajo pesado al al interior de un galpón gigante.

Se lo ve por las noches tocando la trompeta y escribiendo canciones que hablan sobre una mujer, un ventanal y un ave nocturna.

Dicen los que saben, que durante las noches de luna sale a dar vueltas por el centro sobre un nuevo camello, no se ha descubierto la procedencia del vehículo, ni en qué lugares hace paradas, lo único que se tiene claro hasta ahora es que una noche, nuestro zurro dejó atado a un madero su corcel y cuando el sol salió, había tantos maderos en la ciudad, que tuvo que buscar uno por uno hasta encontrar a su corcel atado en la calle más recóndita del centro.