domingo, 7 de septiembre de 2025

Martucha sambista

 Desde que llegué a Brasil, me he sentido atraída por la cultura popular, por las aminifestaciones artisticas abiertas al público, por ver a las personas viviendo y disfrutando sin tener que pedirle permiso a nadie.

Una de esas manifestaciones que se pueden ver por las calles de la ciudad, cada tanto son las "rodas de samba", hay una en particular que me encanta, porque es en un bar microscópico pero donde no entra un alma los días que hay samba, allí hay una cita marcada el segundo viernes de cada mes. 

Yo me preparo para tener la noche libre y salir a vivir el momento sin prisa y sin pausa. Me gusta escuchar la música aunque a veces no entienda o no conozca las letras, cuando las conozco, las canto apulmón herido!. Pero lo que mas me gusta, es bailar sintiendo toda la energía del momento, eso me hace feliz, hay personas que dicen que parezco una brasilera más.

La ultima roda de samba en la que estuve fue diferente, estuve bailando y cantando como de costumbre, pero apareció algo diferente, los intrumentos en mis manos, primero un tamborim, luego un pandeiro y finalmente un agogó.

El momento del tamborín fue en medio del baile con uno de los músicos que lo quiso compartir conmigo para que me arriesgara a tocar. 

El pandeiro llegó a mis manos y una mujer negra maravillosa me dice "se senta aí na roda minha nega, representa nós!" en ese momento sin saber tocar pandeiro me senté en medio de los otros musicos, todos hombre y toque durante una o dos canciones, me sentí fuerte, empoderada, musical.

Finalmente llegó el agogó, la roda había finalizado y quedaban los últimos resquicios sambisticos con ganas de más, ahí también me senté en la roda como la única mujer envuelta en el toque instrumental.

Me sentí muy brasilera, me sentí sambista, me sentí confiante, no es una locura entrar al ritmo de la música y conocerla haciendo parte de la historia. 

viernes, 5 de septiembre de 2025

Maracuyá

En otra vida fui una maracuyá

crecí en un patio de tierra de alguna ciudad latinoamericana

rodeada de abejas y flores


Una tarde, 

una pareja entregada a las mieles del amor me descubrió

pesada

dulce

jugosa

me abrieron 

derramaron mi contenido por sus cuerpos desnudos

como un jarabe de amor 


un masaje

un saboreo

una conexión entre naturaleza y cuerpo


Maracuyá, hija y madre del placer.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Apaixonada pelas Produtoras Elizabeth Teixeira

Versos sobre o Coletivo de Produtoras Elizabeth Teixeira de Limeira SP, todos escritos durante o percurso do Mestrado em Ciências Humanas e Sociais da Unicamp.


I
Elizabeth Teixeira
nome de mulher
força misteriosa
natureza e vida
caminhos de terra
transformação constante
uma luta que não se detém. 

II
Um caderno que caminha
que fala como por arte de magia
me abre novas possibilidades
que desenha e me desdesenha
onde posso falar sem medo
onde o mundo se condensa numa folha de papel.

III
Cheguei em Limeira um sete de março
na previa do dia da luta feminista  
o primeiro presente foram elas:
as mulheres e as verduras
um augúrio de bom começo.

IV
Chegamos ao Pré-assentamento num dia ensolarado
entrando por estradas de terra 
observando plantações
bananeiras
pés de café
mandioqueiras
laranjeiras
limoeiros
mamoeiros
mangueiras de toda quanta espécie
muitas ervas medicinais e sagradas
muitos cachorros
gatos
cavalos
galinhas
porcos
carneiros
passarinhos coloridos
muitos urubus (gallinazos)
casinhas simples
…e uma outra infinidade de coisas que automaticamente me trouxeram memórias da minha vida na roça na Colômbia, especialmente os gallinazos que são os bichos favoritos da minha mãe. 

V
A cozinha de uma casa
é o lugar mais importante
e foi aí onde conheci a Clarice
no lugar onde os alimentos fazem metamorfose
transformam amor em comida.

VI
Um buraco
outro buraco
mais um buraco
três  lotes
três buracos
água?
não temos
não servem para nada.

VII
Medo de uma chachorra do mato?
medo da policia!
atravessar uma corrente de água
atravessar as correntes do trauma
curar as feridas
conversar entre mulheres
curar as feridas juntas.

VIII
Quatro anos fora da barriga
quatro anos no ventre da mãe terra
o melhor presente para as nossas crianças
é a luta por uma terra livre. 

IX
Sou uma ponte
uma pessoa que enlaça 
consigo ficar nas duas margens 
sou daqui e sou de lá 
dentro de mim corre um rio
um movimento constante 
sou luta, sou vida. 

X
Finalizando a entrevista, foi só 
sair da escolinha
fechar tudo
amarrar as janelas e portas à mão
com nó de cordas
o mesmo nó que nos une.

XI
essa história não termina aqui…
terra
fogo
início
mulheres
coragem
raiva
impotência
tristeza
reuniões
abraços
amor
companheirismo
luta
estamos juntas.

XII
Tenho uma semente na minha mão
a sua forma é espiralada
sua cor é vermelha
está pedindo terra
ser plantada
crescer.

XIII
conhecer
reconhecer
cuidar
proteger
regar amor.

XIV
Ora pro nobis
ora por nós
uma planta de folhas verdes
flores brancas
e galhos com espinhos.

XV
Planta alimentícia não convencional
para aprender nossas costumes
praticar artes naturais comunitariamente
produções alternativas não contaminantes
participação aberta na comida
permitir-se aprender novas coisas
produtoras agricultoras nativas camponesas. 

XVI
o que você quer me ensinar?
para que?
você perguntou se eu queria? 
o que você sabe sobre mim?
como dice o Gil…
quem sabe de mim sou eu! 



miércoles, 3 de septiembre de 2025

Hablando en lenguas

 Hablo en varias lenguas

a veces se entremezcan

falam, hablan, se expresan

hay días donde falo portuñol

otros en los que sólo hablo con los ojos,

con el cuerpo.


Soy una voz que grita

un silencio que asusta

una sonrisa misteriosa

soy pulsión de vida

y de libertad.


****


Meu corpo é a minha morada

é o territorio que habito 

é o meu vehículo

ele tem raíz 

ele tem cor

ele tem terra

lágrimas 

raiva

reveldía 

e loucura.

O meu corpo tem historia, uma que ainda estou conhecendo, pois foi silenciada por séculos. 

martes, 2 de septiembre de 2025

Te está gustando?

Continuando con la etapa de sanación del sagrado femenino, decidí realizar varias prácticas como la danza sagrada egipcia, el rebolado, terapia grupal, encuentro para conversar con otras mujeres, pero también visité a la ginecologa quien me mandó una serie de exámenes de rutina de acuerdo con mi edad y mi historial médico.

De entre los exámenes había una ecografía transvaginal, que consiste en la introducción de un especulo ecografico al interior del utero para observarlo por dentro. 

Este exámen lo hice en Brasil, país donde resido actualmente. Me preparé psicológicamente para el momento, pues abrir las piernas en frente de personas desconocidas es un acto que requiere coraje. El exámen fue realizado por un médico bastante simpático, que mientras auscultaba en mi interior me preguntaba sobre mi nacionalidad y cuanto tiempo llevaba en Brasil. Yo me sentía medio rara pero tranquila en aquella situación, era algo bizarro, yo acostada en una camilla, con un instrumento de observación ecográfica en mi canal vaginal y una persona hablando de cosas aleatorias. 

El asunto es que yo aquel día estaba en plena ovulación y todo aquel movimiento del aparato en mi canal vaginal con un gel lubricante me dejó con una sensación de exitación, en medio de eso el médico me preguntó "você está gostando?" y yo en esa sensación de placer que estaba sintiendo me quedé sin saber qué responder, pues pensé que me estaba preguntando si me estaba gustando aquella sensación de hacerme el exámen, así que pedí para repetir la pregunta y me dijo "você está gostando do Brasil?" y yo ahhhhh sí, estou gostando. 

Me da risa escribir esto, hablar de una experiencia gincologica con risa, contar que sentí placer mientras me hiciron una ecografía transvaginal. Y debo aclarar que el medico mientras me hablaba miraba para la pantalla del aparato ecográfico y le decía palabras técnicas a la auxiliar. No me sentí acosada en ningún momento. 

Sentí que el placer vino de mi predisposión y cuando el examen terminó y yo estaba volviendo a casa, me quedé pensando en que es necesario celebrar las buenas experiencias, disfrutar de la vida.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Erotizada

Soy una mujer en pleno proceso de sanación de su sagrado femenino, rezándole a las diosas para que su florecimiento interno se muestre vivo y colorido. 

Danzo, muevo mi cuerpo cual vasija que transporta liquidos valiosos: el agua de la vida, la fuente inagotable del saber ancestral, la semilla que siempre germina, una represa natural que brota y se expande permeando todo a su paso, con un poder firme y sutil. 

Cada día que me veo reflejada en los aromas de la naturaleza, en mi contacto con ella, en sus formas, en sus texturas, me siento mas identificada con mi propio saber, y mi poder se va haciendo mucho mas grande, inconmensurable. 

El poder femenino no tiene límites cuando está abierto y dispuesto, cuando se le pone fin al miedo, a la opresión, cuando aprendo que puedo decidir por mi misma con total autonomía e independencia, cuando se que soy yo misma la dueña de mi vida, cuando se que puedo elegir aquello, aquellos o aquellas con quienes quiero compartir una parte de mí.

Soy un ser erótico, disfruto y me entrego al placer, soy una fruta jugosa, una maracuyá dulce y ácida que estimula tus papilas gustativas, que te hace derretir de placer. Nos entregamos en un mismo sabor, en un mismo aliento, nos saboreamos y brotamos como una naciente escondida entre las montañas. 

Paso mi lengua sobre los cerros de tu cuerpo, te hago estremecer y tiemblo como si estuviera imantada a tu cuerpo, me derramo en fluidos que humedecen la tierra, que te acarician y te vuelven dócil como una fiera adormecida. 

Tenemos un gran banquete, nos saboreamos, nos mordemos, nos comemos vivos, es una mezcla entre placer y dolor, un ardor que me quema por dentro con un fuego volcánico, con movimientos cadenciosos, firmes, lentos y calientes como la lava que baja por las montañas transformando y nutriendo el paisaje.

En mi boca queda un sabor dulce, un encanto, un postre, un vamos a hacerlo de nuevo. A ver qué pasa. 

jueves, 21 de agosto de 2025

Por qué Preto?

Mi hijo 
El Preto
Un niño de siete años
Esta semana me repitió varias veces la misma pregunta pregunta:

Por qué você me colocou o nome Preto?

Así, en portuñol, 
Preguntando por su identidad.

Fue tan lindo, 
Vino con su voz tierna 
Todas las veces en la cocina de casa.

Por qué me chamo Preto?

Ay Preto!
Te llamas Preto porque tenemos sangre africana en nuestro cuerpo, y Preto viene de África, por eso te llamás Preto.

Preto, nuestra vida está cargada de ancestralidad, una que há sido silenciada por siglos y que hoy tu nombre grita. 

Estos últimos días el Preto y yo venimos haciendo rituales de amor, cocinando juntes, es el quien escoje los ingredientes  (condimentos/temperos) y separa las cantidades, también hace tareas lavado y ordenado. Le gusta montar la mesa, la ve tan linda que me pide para tomar una foto, pone todo ordenado por tamaño y por utilidad. 

Ayer me sirvió jugo de guayaba y para el un vaso con agua, cenamos frente a frente, olho no olho. 

Así pasan los días y nuestro vínculo va evolucionando, transmutando, tomando formas distintas. Aprendemos juntes sobre ancestralidad, sobre cultura, hablamos de Colombia, de Argentina y de Brasil. También hablamos de África.

África está presente en nuestras vidas, en nuestros cuerpos, en nuestros nombres, en su nombre, Preto, Preto Joaquin. 






domingo, 13 de julio de 2025

Caminar sola por el pueblito viejo

Durante la primeira semana de enero de 2025 pasé algunos días en Santa Fe de Antioquia, aquel pueblito viejo de mi vereda por dónde tantas veces pasé, la mayoría de ellas acompañada por el caminar alegre de ella, de la Negra. 
 
La Negra, mi hermana la más alegre y danzarina de las siete mujeres que nacimos del vientre de mi madre, la misma que fui a despedir días atrás con un abrazo, una música brasilera, un baile y un angel de la guarda. 

Su partida fue intensa y dolorosa, para ella, para la familia, para mi madre y mi padre y yo me pregunto: por qué la vida nos pone a prueba con desafíos tan intensos como verlos a ellos dando un ultimo adiós a su hija, llorándola y celebrando el final de su sufrimiento? Ver a una madre y a un padre llorar la muerte de una hija duele en lo profundo del corazón, llega hasta el fondo del pecho y no queda otra cosa que abrazar, llorar y agradecer. 

Todavía estoy elabrorando el duelo, todavía la recuerdo, todavía lloro, todavía me veo bailando y me río recordándola. Hoy me puse a ver algunas fotos que tomé las ultimas veces que estuve en Santa Fe de Antioquia y me acordé de ella, de su risa, de su espíritu vivo, libre y revolucionario, una mujer fuerte, valiente, sin tapujos, sin miedo a cambiar su propia historia y a romper los esquemas establecidos socialmente. 

Hace un poco más de dos años caminamos juntas por las calles del pueblito viejo, hablamos de la maternidad, de la vida fuera del país, de los miedos, de los vínculos afectivos, de los viajes, la economía y la vida misma; salimos a bailar al parque, comimos empanadas de iglesia y papitas criollas, también fuimos a bañarnos con jabóm rey en el Tonusco y bautizamos al Preto en sus aguas como mujeres sacerdotizas. 

Este año volví a Santa Fé y ella estaba de otra forma, repesentada en el calor de la ciudad, en las flores que adornan las puertas de las casas del pueblo, en las aguas correntosas del Tonusco, en los gallinazos posados en su ribera, en la arena que se deshacía en el agua, en el baño que tomamos con mi mamá y mi tia Magdalena con jabón rey para seguir curando nuestras heridas emocionales, liberarnos y liberarla. Ese día de baño matutino en el Tonusco la Negra estaba con nosotras, su presencia podía sentirse cerca, la vimos hacer metamorfosis, representarse en un ave de alto vuelo, un gallinazo, por eso cada vez que veo un gallinazo pienso en ella y sonrío. 

Caminé sola por las calles de Santa Fé de Antioquia, no bailé, pero si me reí, descubrí partes de su vida que no conocía, limpié su memoria y atesoré en mi corazón los mas lindos recuerdos...ahora tengo un vestido que alguna vez fue suyo y cada vez que lo uso me siento abrazada, aprovecho para bailar y continuar celebrando la vida.

miércoles, 22 de enero de 2025

El gallinazo y el Gual

 "El gallinazo y el gual 

se fueron pa' Palo Seco

el gallinazo iba culeco

y el gual iba peinado


A donde vas gallinazo

con ese cabo de vela?

yo vengo del otro lado

de velar a filomena"


Esa canción nos la cantaba mi papá -Juanero, el viejo perro- desde que estabamos chiquitas. Me acuerdo escucharlo cantando y jugando conmigo en el ranchito donde trabajaba haciendo los aparejos que le enseñó a hacer el papito Chucho.

Así creció en mi imaginario, el gallinazo como un ave que va mucho mas allá de la carroña, viendolo como un animal fuerte y protector, un tipo de guia espiritual del clan familiar que con su vuelo firme y leve hace ver la inmensidad como algo tan simple; un animal que no le tiene miedo a nada, que con su gran porte puede ser dueño de su propia libertad y que con su vuelo al ritmo del viento puede ir a donde quiera con total levedad.

Una de las primeras veces que el gallinazo vino a mi clan familiar para hacer referencia a una persona fue cuando a mi hermana Negra la operaron y quedó muy flaca. Yo iba a acompañarla muchas veces a la clínica y le decía que parecía un gallinazo, y ella empezaba a reírse diciendome "no me hagas reír tanto que me duele". De esa forma el gallinazo se convirtió en una referencia para reírnos siempre.

Mi mamá -la vieja Débora-, también trajo al gallinazo como un animal de poder a mi vida, pues siempre ha dicho que ella se siente como un gallinazo, libre para volar a donde quiera sin que nadie lo moleste. Recuerdo que un dia en Santa Fe de Antioquia me dijo que le hiciera un tatuaje con jagua de gallinazo en su pierna, porque ese animal para ella era su propia representación.

La Negra se volvió a enfermar y esta vez fue de una gravedad tan notoria que hice todo lo posible para viajar a Colombia desde Brasil para estar con ella y cantarle de nuevo la canción del gallinazo. Varias veces se la canté por teléfono y se reía, hasta abría los ojos cuando estaba cansada para escucharla y reírse e nuevo. Le pedí a mi papá que se la volviera a cantar, y ella le pidió que se quedara a su lado, en su cama durmiendo un rato juntos.

El día que llegué a Colombia, me tomé un taxi directo del aeropuerto a la clínica donde la Negra estaba hospitalizada, allí me esperaron algunas de mis hermanas y mi hermano/padrino Dairo. Cuando subí a su cuarto me eché la bendición y entré. 

Lo que sentí en ese momento no fue otra cosa que un alivio inmenso, una paz, un amor y un sentido de agradecimiento por poder estar allí junto a ella, poderle hacer un cariño, agradecerle por esperarme para despedirnos, cantarle un vez mas la canción del gallinazo y el gual, ponerle una musica para bailar y agradecer por ella, por su vida, por su alegría, por su fuerza y por todo lo que nos trajo, pedirle perdón por lo que pudo haberla ofendido y estar a su lado y al lado de su hija un buen rato. Todo el cansancio del viaje se esfumó estando allí, solo quería estar, quedarme a su lado un rato, entregarle el angelito que el Preto y yo le hicimos con tanto amor, dejarlo en su cabecera y vivir el momento. 

Horas mas tarde, cuando yo estaba con mi mamá y mi papá, la Negra partió a otro plano y yo no tuve mas que agradecer por el milagro de la vida y por haber tenido una hermana maravillosa y luminosa, que ahora se unió a nuestro clan mayor.

Hubo ritual de despedida como ella lo pidió, pero yo sentía que tenía que ir al Rio Tonusco a despedirme de ella antes de regresar a Brasil y así fue. 

Junto con mi mamá y mi tia Magdalena decidimos ir un día de enero muy de mañana al Río Tonusco a hacer una despedida y a bañarnos en sus aguas con Jabón Rey como ya es tradición en el familia. Cuando llegamos a la orilla del río, había una buena cantidad de gallinazos posados sobre el piso, como aguardándonos, todos ellos muy quietos, posados en la arena, en algunas piedras y en ramas de árboles. 

Empezamos a soltar a la Negra en el rio, soltar su vida, todo lo que sentimos con y hacia ella, todas esas conexiones que llegaron a ser dolorosas para nosotras, para ella y para el linaje familiar, agradecimos de todas las formas posibles. Mientras hacíamos ese ritual el rio se iba llevando nuestras penas, nuestras lágrimas y nuestros dolores, nos íbamos limpiando, íbamos haciendo el duelo mas llevadero. 

Cuando finalizamos nuestros rezos, cantos y sentires, empezaron a volar cerca de nosotras muchos gallinazos, primero pasaron cuatro juntos en una línea. Mi tia Magdalena sin pensar dijo "ahí van mi madre, mi padre, Bernarda y la Negra" luego pasó otro dedrás quieriendo alcanzarlos y mi tia dijo "ahí va Román también". Empezamos a reírnos, no podíamos creer lo que estaba pasando, en ese momento comenzaron a pasar por encima de nosotras volando una bandada de gallinazos que se iban perdiendo por entre los árboles al otro lado del río.

No quedó ni un solo gallinazo cerca del lugar en el que estábamos, nosotras con cara de asombro y todavía emocionadas por el momento aprovechamos para darnos un baño de limpieza en las aguas del Rio Tonusco, nos lavamos con Jabón Rey y hasta con una piedra, sacamos para fuera las cosas que no queremos que habiten en nuestros cuerpos y en nuestra mente, nos liberamos del peso de las herencias que no queremos llevar y nos sentimos mas livianas.

Finalizando el ritual de baño, miramos para atrás de nosotras y había un solo gallinazo a unos cien metros, muy tranquilo y quieto observándonos, sentimos como si fuera un guardián de nuestro linaje familiar cuidando de nuestro caminar.