domingo, 30 de noviembre de 2014

Café

Existen cuerpos que se llaman
otros que simplemente se atraen
algunos tienen imanes adentro
pero los que vi el otro día
se salían de todo
eran sencillamente inclasificables
el primero,
medieval
de escultura
muy de Miguel Angel
repleto de movimiento
de sensualidad
de pura dulzura
cargado de risa
una muy loca
especialmente al tacto podal.

El otro cuerpo
pequeño y fofo
pero eléctrico
con mística griega
tipo medusa
o sirena para Ulises.

Cuentan que el otro día estos dos cuerpos se encontraron durante una tarde de lluvia corriendo por las calles, así, sin ropa, con los pies descalzos deslizándose por sobre el lodo, solo con una taza de café para cada uno la misma que reposa esta  noche sobre mi escritorio y que debo consumir antes que llegue una de ella a arrebatármelo para rociarlo sobre su cuerpo.



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