lunes, 27 de octubre de 2014

Dramático*

Sólo porque leí sobre los insaciables
llamé a un par de ellos esta noche
el uno se sentó a mi izquierda
y el otro, no se atreve a dar la cara

dicen que se esconde, que tiene miedo
yo creo que solo es un pretencioso
se hace el importante todo el tiempo
empezaré a buscarlo y espero no encontrarlo

el de la izquierda me mira, me interroga
quiere ser mi cómplice en esta empresa
pero le falta coraje y un par de cosas más
estoy pensando en atarle una mordaza

dicen que son hermanos
nacieron de la misma madre
yo no les creo
dos maricas no pueden salir de un mismo útero

cuando suenen las campanas
estaré lista para acabar con ellos
al primero lo retaré
y a segundo lo engañaré
a los dos con el mismo método.


El primero me dijo...

La rebelión ante la muerte decía
Es una plegaria pagana, severa inexplicable
Decía.

Reír multiplicándose los dientes
Rascuñarse la cara desnudo hasta sangrar
cada uno de los días que perdimos.

Decía cosas sobre amar y le besaba
Cálidamente, la testa de tres años a Nahuel,

Que ahora mira el cuerpo de su joven padre
Balancearse suavemente en el agudo silencio de los árboles, la madrugada…


El segundo tardó un poco en contestar y fue porque...

Desde la casa que está en las dos avenidas que se chocan o se saltan,
ella me pide cinco versos uno más dramático que el otro,
y yo tosco como estoy pienso más en la caída de una lagrima que nunca va a caer.

Recostarme bajo el humo que larga la pipa a dormir, 
el terror que causa que en la cama ni en la calma allá brazos en los que descansar,
quizás sea la idea de mi dios de alejarme un tiempo del terror de querer sin ver, de ver sin querer.

Despacio sobre mi cabeza pasaron saltando los días del ayer,
casi sin aviso se abalanzaron sobre mi dándome golpes desde arriba hasta abajo, 
mi cara era un solo machucón, mi pecho era el más fiero del lugar, le salían cayos, le salían cardos, le salían carros de carro.


Hay alguien, que se afeita en este lugar, 
hay alguien que deja su ropa interior tirada en el pasillo,
hay alguien aquí que no puede dormir y 
se divierte despertándome durante la noche. 
Hay alguien que pone plantas en mis macetas,
pone flores en mis plantas y cava hoyos en mis ojos.

Me falta uno, me faltan miles de días para la retirada,
el regreso esta tan lento como las procesiones de aquellos muertos,
el pensamiento en procesión, el amor en procesión hacia los días del deshielo.



* Nos son tus manos ni las más las que escriben, son las manos de otro





jueves, 23 de octubre de 2014

Morir temprano*

Como ya era costumbre en el, aquella noche salió a todo pedal, canto a todo pulmón, bebió a todo hígado, bailó a todo timbal, pero lo que no podía creer era que además de eso en el mismo lugar pudieran encontrarse tres personas que cada noche hacían lo mismo y frecuentaban los mismos lugares, jamás de los jamases se hubieran cruzado.

El primero de ellos tenía la edad en que los pelos en el pecho parecían los rastros de lana que te quedaban en aquella época en que dormías abrazado a tu osito, el segundo se encontraba en la edad en que todas las chicas quieren acostarse contigo y el tercero, un poco menos afortunado en lo sexual pero con mucha más fortuna en sus cuentas bancarias gracias a los discos vendidos.

Los tres se encontraron aquella noche entre cerveza, vodka y vino, y no paraban del asombro, cada palabra que uno pronunciaba, parecía el eco de los demás, la noche siguió su curso entre humo y guitarras, más cuando muy temprano en la madrugada cuando el sol comienza a lanzar sus primeros rayos cual zeus, se encontraban tan sumidos en la charla que olvidaron por completo su naturaleza transilvanica muriendo rostizados.

Entretanto sonaba en la radio la última canción que había compuesto ya no importa quién

tal vez muera temprano, una mañana de septiembre bajo un río de arboles bañados de loros verdes muy garitones.
quizás muera mañana temprano por la mañana, sacando los yuyages que se cuelan por entre la hermosura del sol que se asoma detrás de los edificio.

entonces moriré temprano en la madrugada de una noche acalorada, en una noche donde la charla no tenga mas compañera que la luna y mas compañero que un dios glotón que no para de tragarse el liquido de aquella botella.

tal vez sea hoy , temprano en la madrugada
cuando sea , que sea temprano durante la mañana de la madrugada de un septiembre
que sea bajo álamos o bajo plumas de loros , que sea en el septentrional del mundo
que sea solamente , pero que me encuentre riendo por que caí de la silla.



*Escrito a cuatro manos
**Preguntar por Bacu

martes, 21 de octubre de 2014

Mi ciudad

"Entro de noche a mi ciudad, yo bajo a mi ciudad
donde me esperan o me eluden, donde tengo que huir 
de alguna abominable cita, de lo que ya no tiene nombre,
una cita con dedos, con pedazos de carne en un armario,
con una ducha que no encuentro, en mi ciudad hay
                                                                             [duchas, 
hay un canal que corta por el medio mi ciudad
y navíos enormes sin mástiles pasan en un silencio
                                                                        [intolerable
hacia un destino que conozco pero que olvido al
                                                                         [regresar,
hacia un destino que niega mi ciudad
donde nadie se embarca, donde se está para quedarse 
aunque los barcos pasen y desde el liso puente alguno
                                                       [esté mirando mi ciudad."

Cortázar.


Hoy pasé gran parte del día pensando en mi ciudad, en esa donde la noche va asomándose con ríos de luz que bajan desde lo alto de las montañas que le rodean, en aquella en que la luna no se deja ver del color del queso, pues se esconde tras alguna ladera para salir lo mas tarde posible sin que muchos se den cuenta e intempestivamente aparecer como una adolescente llena de brillo a la mitad de la noche, persiguiendote si es que deseas huir hacia otro rumbo, no importa si vas a pie, en bici, en auto o en tren, ella siempre está tras de ti.

Recuerdo que una noche intenté deslizarme cual cayakista por los ríos de luz que brotan de las montañas de mi ciudad, arranqué despacito, avanzando poquito a poco, pero de un momento a otro me sentí totalmente sumergida entre destellos que herían mi vista; entre tanto, sentía que la embarcación seguía en movimiento, que mi ciudad tomaba un olor distinto, ya no a primavera permanente, pero sí a esa extraña sustancia que llena de comezón mi nariz poniendome a estornudar entre cuatro y cinco veces seguidas.

Cuando pude abrir los ojos, el río seguía ahí, la luna del color del queso se reflejaba en sus aguas y yo estaba tan inmobil como de costumbre, ahora sin montañas, pero con un cielo celeste, otras veces violeta y otras veces con luna roja a la hora del crepúsculo.

Mi ciudad, cada noche me va atrapando, me somete a sus metamorfosis, me envuelve en un velo de tul, me suelta, me empuja, me manda a la deriva, me hace subir al cerro, me pone a caminar por la llanura, me hace ver barcos que parecen puentes, puentes que parecen de otro planeta, estrellas juguetonas, gatos que le ronronean a la noche, caminos sin rumbo, ríos de sangre y de fuego, me lanza sobre la tierra fertil, sobre el pasto, me sube trepando por una tela a la cima de su árbol mas alto de donde puedo divisar todo su esplendor.

Esta noche mi ciudad está llena de mi, y yo estoy llena de ella, su río ha invadido mi ser y me siento flotar en el como una barca de pescador iluminada con una vela.   

lunes, 13 de octubre de 2014

Caprichos de corta edad

Recuerdo que cuando era mas pequeña de lo que soy ahora, desperté con la fiel certeza de estar cumpliendo años, tal vez fue porque los astros se alinearon ese día de la misma forma en que lo hicieron el día de mi alumbramiento.

Recuerdo que mi madre me llevó a comprar un pastel para que no llorase más, lo decoraron con un payasito y luego fuimos a celebrar mi feliz no cumpleaños muy al estilo de la hora del te con conejos y sombrereros. Si tuviera tiempo para contarles los detalles de aquel día lo haría pero se me hace tarde. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Reacción alérgica

Ahora que todo va cambiando de color, parece que también lo hago yo, así tan parecido a la canción en estas tierras lejanas. Siento que voy tornandome de un matiz que nunca antes había conocido, se va metiendo por entre mis poros, hay días en que me ataca por la  cabeza, otros días me pica justo arriba de la ceja, a la madrugada se me intenta meter por la uña del dedo meñique izquierdo, la otra noche me hizo inflamar el labio inferior, y qué dolor tan grande tuve, tanto, que me levante a las corridas, me puse una suerte de ungüento que encontré en el encobilador que colgaba de la pared del cuarto de baño.

Cuando sentí que el dolor comenzaba a menguar, ocurrió lo que nunca habría imaginado, justo ahí, frente a mis ojos se encontraban los suyos totalmente desorbitados con un color entre un rojo carmecí y escarlata con un puntito negro que a duras penas se podía ver en el centro, se abrían y cerraban constantemente, parecían arder en sangre.

Sus dientes se apretaban tan fuerte al pronunciar cada palabra que no pude comprender lo que quería decirme, traté de conservar la calma, pero fue en vano, no tuve más remedio que sentarme en el piso del cuarto de baño a llorar desconsolada, llena de miedo y  espanto.

Regresé a mi habitación y la encontré llena de zumbidos, vi un par de patitas en extremo delgadas sobre mi cama, lo que no me permitió conciliar el sueño sino hasta que el sol dejó ver sus primeros rayos; cuando desperté esperando que todo hubiese sido un sueño, me encontré llena de manchas de colores derramadas por todo mi cuerpo: reacción alérgica.