Pude haber hecho uso de un lenguaje un poco menos dañoso, haber buscado que mis palabras no fueran flechas y que mi contendiente no hubiese usado en contra toda esa represión contra mí a través de la fuerza física.
El ser humano se distingue del resto de la naturaleza según dicen esos señores que se hacen llamar científicos, por el uso de la razón antes que el instinto; no se si yo misma me lo busqué o si este tipo de cosas se dan así sin que nadie se las busque, sentir que tu brazo es detenido por una mano que no es tuya, que otra te señala, que una voz te grita y un par de ojos e abran con ganas de seguirte golpeando.
Nos hemos convertido en seres irracionales que para solucionar su problemas, prefieran tomar ala otro por la fuerza antes que consultarle el motivo de su actuar, individuos que dan órdenes al otro sin saber qué motivó a ese otro ser a actuar de determinada forma.
Ahora la herramienta elegida es un dedo incriminador del otro, un dedo que te señala, te dice "tu", te responsabiliza sin un juicio, te maltrata físicamente y te culpa de ello, y luego, cuando su pupila se encuentra un poco menos dilatada, opta por "disculparse" echándote la culpa de su actuación.
Frenemos este cochino mundo de falta de razón, respetemos al otro, no es necesario el maltrato físico para que las ideas puedan convivir en un mismo mundo, un mundo que fue construido no sólo para los seres humanos, que por cierto nos creemos los dueños y estamos acabando con él.
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