viernes, 13 de septiembre de 2013

La espera en el ventanal

Cada noche abro una ventana, permanece abierta hasta que me vence el sueño, en ocasiones quiero que alguien se asome y me salude, en otras, prefiero cerrarla antes de que a alguien mas loco que yo le de por asomar sus narices.

La otra noche se abrió sola, fue tan extraño ver como se expandía la luz que salía de ella por una de las paredes de mi habitación que hasta tuve miedo de moverme de mi sitio, cuando decidí asomarme, ahí estabas, con esa enorme sonrisa queriendo saludarme, reaccioné quedándome medio inmobil.

El viento soplaba fuerte y la luna cada vez tenía más luz, me llamaste por mi nombre, y como yo no sabía cuál era el tuyo, preferí callar y saludarte con una sonrisa, esa noche me dijiste tantas cosas pegadito al borde de la ventana, que de no ser por ese viento inclemente que la cerró tendría memoria para relatar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario