Atardeceres de una ciudad caribeña impregnados de aire acondicionado, el mar y la brisa llamando desde afuera, el vaho de las calle derritiendo mis zapatos y agobiando mi respiración.
Quisiera salir a caminar, encontrarme con una estrella de mar que ilumine las calles de la ciudad, que logre apagar los faroles de las casas antiguas, que enceguezca a los transeúntes gracias a su alto nivel de luminosidad.
Sería bueno sacar de paseo a mis rizos mientras algunos hombres hablan de providencias judiciales, pruebas y demandas.
Quiero que esa linda chica no se duerma escuchando un discurso aburrido, que no tenga que pedir "piqueticos" sino besos en su rostro de parte de su amado, ese que la espera para caminar juntos por las calles de esta calurosa ciudad, con una mirada llena de cariño, tomándola de la mano, regalándole la luna quizás, o tal vez una estrella fugaz.
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