lunes, 1 de septiembre de 2025

Erotizada

Soy una mujer en pleno proceso de sanación de su sagrado femenino, rezándole a las diosas para que su florecimiento interno se muestre vivo y colorido. 

Danzo, muevo mi cuerpo cual vasija que transporta liquidos valiosos: el agua de la vida, la fuente inagotable del saber ancestral, la semilla que siempre germina, una represa natural que brota y se expande permeando todo a su paso, con un poder firme y sutil. 

Cada día que me veo reflejada en los aromas de la naturaleza, en mi contacto con ella, en sus formas, en sus texturas, me siento mas identificada con mi propio saber, y mi poder se va haciendo mucho mas grande, inconmensurable. 

El poder femenino no tiene límites cuando está abierto y dispuesto, cuando se le pone fin al miedo, a la opresión, cuando aprendo que puedo decidir por mi misma con total autonomía e independencia, cuando se que soy yo misma la dueña de mi vida, cuando se que puedo elegir aquello, aquellos o aquellas con quienes quiero compartir una parte de mí.

Soy un ser erótico, disfruto y me entrego al placer, soy una fruta jugosa, una maracuyá dulce y ácida que estimula tus papilas gustativas, que te hace derretir de placer. Nos entregamos en un mismo sabor, en un mismo aliento, nos saboreamos y brotamos como una naciente escondida entre las montañas. 

Paso mi lengua sobre los cerros de tu cuerpo, te hago estremecer y tiemblo como si estuviera imantada a tu cuerpo, me derramo en fluidos que humedecen la tierra, que te acarician y te vuelven dócil como una fiera adormecida. 

Tenemos un gran banquete, nos saboreamos, nos mordemos, nos comemos vivos, es una mezcla entre placer y dolor, un ardor que me quema por dentro con un fuego volcánico, con movimientos cadenciosos, firmes, lentos y calientes como la lava que baja por las montañas transformando y nutriendo el paisaje.

En mi boca queda un sabor dulce, un encanto, un postre, un vamos a hacerlo de nuevo. A ver qué pasa. 

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