miércoles, 13 de noviembre de 2013

Hoy lloré la muerte de Joachim Ziemssen

Esas son las cosas que le ocurren a una chica que lee un libro desprevenidamente en una tarde primaveral y encuentra noticias desalentadoras de ese personaje que sentía tan cercano, como un amigo, como alguien digno de admirar, y aunque hubiese optado obsesivamente por una profesión altamente desagradable, no dejó de ser doloroso darse cuanta de su partida, de saber que en las páginas restantes ya no se sentiría su presencia haciendo cura de reposo, sino que solo aparecería su nombre en forma de recuerdo.

Y ahí está la sensibilidad que te pueden llegar a despertar las historias relatadas por un literato, tanto que tuve que parar la lectura porque no me sentí de ánimo para leer un nuevo capítulo sin él.   

1 comentario:

  1. Es verdad. Qué tristeza cuando muere el bueno de joachim, y en dos paginas muere, cada descripción se precisaba tan exacta, la piel entre cera y marmol, el cambio en los ojos, el cambio en los modos, la belleza. Que libro completo.

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