Anoche, mientras entreparpadeaba me topé con una enmelocotadura entre las pestañas, se meneaba de un lado a otro, hacía que se enturbiara mi mirada tratando de acualivianarla con un par de gotas de ese espumalíquido que encontré en el encobilador de ojos.
Corrí tan encabritadamente que olvidé los surumbelos que colgaban del alambre donde te habías circulomecido con tus pajaropatitas pegadas de allí, como se pegan las recoerterevistas en los infantocuadernos de los escolares.
En el camino, resulta que aparecieron saltorepentinamente un cuadrante de recuerdos de esas pajaropatitas que me mostraste la otra noche mientras jugabamos a rotoflexiparar por las esquinas de la ciudad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario