miércoles, 23 de agosto de 2017

Deambulando

Salí a  correr de noche a ver si encontraba un perro callejero que mordiera la goma de un auto hasta romperla y pedirle que camine a mi lado, por bulevar Oroño me crucé dos o tres, pero ninguno llegó a la mordida esperada, todos eran una manga de cobardes ladradores de calle amaestrados por humanos tontos e irracionales.

cerca del río, vi a un par de gatos y a un artesano de barba comiéndose los restos de un pescado, vi como la luna se reflejaba en las aguas del río y cómo los barcos gigantes se hacían pequeños en la distancia, intenté saludar a la gente que creí conocer, pero no fui reconocida por nadie, mi sonrisa se fue borrando y convirtiéndose en una mueca ambulante por el malecón del paraná.

Seguí mi camino, aun sin encontrar a ese can perfecto para que me acompañara durante la travesía que había emprendido, creo que caminé unos diez kilómetros, y de un momento a otro estaba detenida sobre un cerro, uno de los pocos que tiene la ciudad, estaba parada en esa cima sin saber que hacer, ya o había casi autos circulando, las luces de las casas estaban casi todas apagadas,  se podía sentir de forma clara el sonido del viento que pasaba como un zumbido cerca de mis oidos, los semáforos se encontraban encendidos con una luz amarilla intermitente como en estado de alerta, entre tanto mi mente se encontraba obnubilada pensando en los ojos de aquel ser que me había saludado sin conocerme y que no logré identificar, ni siquiera supe que ropa llevaba puesta, si era un varon o una mujer, un niño o un anciano.

Estaba ahí tan quieta cuando de repente, sentí que algo tiraba de mi pantalón, y si, ahí estaba tiradoa  mis pies queriendose dormir el perro mas hermoso del mundo.
  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario