viernes, 29 de enero de 2016

Lejos de Buenos Aires

La gente cambia más de lo que te imaginás, eso me dijo el viejo que me encontré anoche por calle laprida mientras paseaba la perra de alquiler que quiero sacar de mi casa a palazos.

Nunca fuiste a Buenos Aires, las calles que recorría Borges, las plazas en que protestan Mafaldas y Miguelitos, no van a ser pisadas nunca por vos, sos la basofia mas pura de un escritor latinoamericano, estás lleno de mentiras y culturizado a lo yanki, no te alcanza la cabeza para otra cosa más que para palabrear a incautas damicelas que visten de pantalón, camiseta y zapatos deportivos, una noche te atreviste a tocarme, y tu tacto me llegó a las vísceras, te convertiste en el peor parásito que puede invadir a un cuerpo, por fortuna tomé el mejor laxante, el de la ausencia y el olvido, que sumado a los  mas de cinco mil kilómetros que nos separan ha sabido sacarte desde lo mas profundo de mis entrañas, lástima que siga haciendo efectos secundarios en mi cerebro.

Anoche el viejo me lo dijo, siguió caminando por la vereda de en frente hasta que lo vi perderse entre el paso de un colectivo y unos hinchas gritando a todo pulmón.

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