viernes, 10 de julio de 2015

Uno más

Acaso piensas hacer reventar los tímpanos de tu compañero y de paso los de tus vecinos, ya se que es tarde y que a esta hora es común que puedas soltar un par de aullidos, pero deja de fingir, que hasta yo me estoy dando cuenta de tu farsa, no te hagas la que necesitas dormir temprano porque ni tu misma te lo crees.

Es por eso, que no se qué cosa pretendías aquella noche en que viniste a golpear nuestra puerta porque no soportabas que a las diez de la noche se corrieran de un lugar a otro nuestras sillas, frente a lo cual decidimos poner silenciador a sus patas, ahora no se que artilugio te vas a inventar para que tu orgasmo no me desvele, porque te juro que es mas perturbador que el ruido de una silla arrastrándose por el piso de arriba, ya que en tu caso, es una víbora la que se revuelca entre las sábanas cual salvaje.

Lo que digo probablemente suene a comentario de vieja de ochenta años que nunca en la vida fue rozada por otra piel, de boyerista, de frígida malhumorada y envidiosa, de chismosa de barrio y de heterofobica, pues se trata de todo eso, agregándole el factor sueño interrumpido por tus gritos que sonaban a tortura, el intento por poner música en mi equipo para hacer una curación de oídos pero por momentos parece que estuviera en medio de un concierto de metal que no sale de mi reproductor sino del tuyo.

Para tu próxima sesión de gritos estaré preparada, me armaré de micrófonos con biotecnología insertados en los oídos de tu perro, lo sabré todo y un poco más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario