miércoles, 24 de junio de 2015

Por culpa del solsticio

Se acerca la media noche, viene caminando descalza por una calle a medio pavimentar, toda llena de arapos, usa una capucha que recicló de un contenedor en zona oeste, su abrigo no es el mas indicado para salir a estas horas, pues se encuentra lleno de orificios a través de los cuales, de a poco intento ver lo que lleva puesto abajo, tal parece que fuera un vestido de fiesta por los brillantes que llaman la atención al chocar estrepitosamente con la luz de los autos que transitan por el barrio.

Ella sigue caminando a paso firme y seguro,  no mira a nadie, se para en cada esquina a ver si encuentra un par de zapatos abandonados que le sirvan para resguardar sus pies del frío, yo, voy caminando despacito tras ella tratando de no ser descubierta. 

Quiero seguir sus pasos y saber dónde se esconde cuando comienzan a cantar los gallos, llevo dos noches siguiéndola; en la primera, me percaté de su vestimenta y su falta de calzado, a la segunda me llevé un par de zapatos que dejé ubicados en una esquina estratégica para que los usara, pero parece que alguien más se le adelantó; anoche salí a buscarla, pero como es solsticio, se demoró mucho en salir y no pude seguirla, hoy, me aventuraré de nuevo tras ella, espero no llegar tarde a la cita, intentaré que me vea, quisiera saludarla y decirle que no me tenga miedo, que sólo soy una criatura inquieta que quiere ser su amiga y conocer sus secretos, si llega a pedirme algo a cambio, le tengo una sorpresa preparada.   

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